La presión arterial alta (hipertensión) en la mediana edad es un factor de riesgo conocido para el deterioro cognitivo más adelante en la vida, pero no está claro exactamente cómo y cuándo aumenta el riesgo.

La mediana edad abarca un período de 20 años (entre los 40 y 60 años), y se desconoce si existe un período sensible en el que la presión arterial elevada o cambiante sea particularmente dañina.

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Salud cerebral

En este sentido, una investigación llevada a cabo por investigadores del Colegio Universitario de Londres, encontró una relación entre la presión arterial alta y los grandes aumentos en la presión arterial en la mediana edad con la contracción cerebral en la edad adulta y con niveles más altos de inflamación y daño tisular.

El periodo entre los 40 y 60 años podría ser una fase particularmente riesgosa para el impacto de la presión arterial alta en la salud futura del cerebro.

Los investigadores analizaron los datos de 5.362 personas que se inscribieron en el estudio de la Encuesta Nacional de Salud y Desarrollo del Consejo de Investigación Médica. Los participantes nacieron durante la misma semana de 1946 en el Reino Unido, y fueron evaluados 28 veces desde la infancia. Esto incluyó mediciones de la presión arterial desde los 36 años.

Del total, 465 participantes que no tenían demencia se sometieron a escáneres cerebrales y a pruebas cognitivas alrededor de los 70 años. Los investigadores midieron el volumen total del cerebro, el volumen del hipocampo, la extensión de las lesiones cerebrales de la sustancia blanca, la cantidad de placas beta-amiloides, una de las proteínas clave asociadas con la enfermedad de Alzheimer y las capacidades cognitivas.

Los investigadores encontraron que tener presión arterial más alta a los 53 años y mayores aumentos en la presión sanguínea entre las edades de 43 y 53 se asociaron con más lesiones de sustancia blanca a los 70 años.

Etapa de riesgo

La presión arterial alta a la edad de 43 años y los aumentos pronunciados de la presión sanguínea a partir de la edad de 36 años, se asociaron con volúmenes cerebrales más pequeños (6,9 ml más pequeños) aproximadamente a los 70 años.

La investigación encontró una relación entre la presión arterial alta en la mediana edad con la contracción cerebral en la edad adulta.

Sin embargo, el estudio no hubo evidencia de que la presión arterial afectara la cognición o la acumulación de placas beta-amiloides. Esto sugiere que las asociaciones entre la presión arterial de la mediana edad y la salud del cerebro en la vejez es poco probable que ocurran a través de la acumulación de beta-amiloide, que se cree que es uno de los primeros cambios observados en la enfermedad de Alzheimer.

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Los hallazgos indican que el periodo entre los 40 y 60 años podría ser una fase particularmente riesgosa para el impacto de la presión arterial alta en la salud futura del cerebro.

Por lo tanto, explican los investigadores, monitorizar la presión arterial desde los 40 años, incluso antes, es importante no solo para prevenir enfermedades cardíacas, sino también para mantener la función cognitiva en la edad avanzada.

Referencia: Associations between blood pressure across adulthood and late-life brain structure and pathology in the neuroscience substudy of the 1946 British birth cohort (Insight 46): an epidemiological study. The Lancet Neurology, 2019. https://doi.org/10.1016/S1474-4422(19)30228-5

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