Recientemente, un nuevo estudio ha sido conducido en la Universidad de Cornell concerniente a los bebés y sus métodos de aprendizaje. Ya en otras investigaciones anteriores ha sido posible determinar que la forma de hablarles de los padres facilita su aprendizaje.

Sin embargo, este nuevo ángulo ha permitido descubrir una nueva característica importante. Después de todo, ha demostrado que los bebés también tienen una participación vital en el proceso comunicativo.

¿En qué consistió el proyecto de investigación?

Esta investigación nació dentro de la Universidad de Cornell como una iniciativa del laboratorio del equipo B.A.B.Y o Behavioral Analysis of Beginning Years. La tradución de este nombre podría darnos una denominación similar a “Análisis del comportamiento de los años iniciales”.

Acá, el director del proyecto es Steven L. Elmlinger. Sin embargo, los otros investigadores que hicieron que el trabajo fuera posible son Jennifer A. Schwade y Michael H. Goldstein. Juntos buscaban comprender la función del balbuceo de los bebés en el entendimiento del leguaje.

Después de todo, por mucho tiempo se creyó que solo eran los primeros intentos guturales del niño por pronunciar palabras. Sin embargo, el reciente estudio ha demostrado que estos tienen un papel mucho más activo en el ambiente de lo que se cree.

¿Cómo se realizó el experimento?

Para poder conseguir los datos que necesitaban, este equipo tuvo que realizar un experimento de dos días. Durante este, 30 parejas de madres e hijos –estos últimos de entre 9 y 10 meses de edad– debieron acudir a las instalaciones de la universidad.

Allí, había una sala habilitada para que ellas y sus bebés compartieran y jugaran por espacios de 30 minutos. Dentro de esta, había sillas para las madres e infinidad de juguetes para los niños.

Estos últimos debían llevar un overol que tenía adheridos una serie de micrófonos. Asimismo, las madres también debían llevar estos dispositivos. Gracias a ellos, fue posible capturar los balbuceos de los bebés y las respuestas de sus madres.

Las interacciones del primer día luego fueron comparadas con las del del segundo para buscar tanto similitudes como diferencias. Gracias a estas últimas es que se ha podido llegar a las conclusiones que sustentan el ensayo que publicó Elmlinger después.

¿Cuáles fueron las conclusiones obtenidas?

El nombre del estudio en el que se revelaron los resultados de este experimento es “The Ecology of Prelinguistic Vocal Learning: Parents Simplify the Structure of Their Speech in Response to Babbling”. Fue publicado el 16 de julio de este año por Journal of Child Language.

El nombre traducido de este ensayo podría entenderse como: “La ecología del aprendizaje vocal prelingüistico: Los padres simplifican la estructura de su discurso en respuesta a los balbuceos”. En este documento, los investigadores llegaron a la conclusión de que los balbuceos de los bebés condicionan a sus cuidadores para dar respuestas más cortas y con palabras más sencillas.

Gracias a ello, los bebés cuentan con un ambiente de aprendizaje del cual pueden obtener información con más facilidad. Consecuentemente, a largo plazo estos infantes desarrollan con más rapidez sus habilidades del habla.

Los tres investigadores aseguran que este es apenas el inicio en nuestro entendimiento de este fenómeno. Sin embargo, Goldstein comentó que esta es una excelente oportunidad para demostrarle a la gente la importancia que tiene la forma en la que les hablan a sus bebés.

Referencia:

DOI: https://doi.org/10.1017/S0305000919000291