Durante muchos años, se ha creído que estas, a pesar de ser capacidades relacionadas, tenían un procesamiento distinto en la mente. Sin embargo, las recientes investigaciones del laboratorio Gallant en la UC Berkeley han demostrado que esto no es tan cierto.

Después de todo, recientemente condujeron un experimento que ponía a prueba y medía los procesos cognitivos de las personas al leer o escuchar historias. JNeurosci–The Journal of Neuroscience publicó el día de ayer los resultados de este estudio.

¿En qué consistió el estudio?

Este experimento fue conducido por Fatma Deniz, un investigador de neurociencia en la universidad y miembro del Berkeley Institute for Data Science. Básicamente, consistía en crear un mapa 3D del cerebro que resaltara las áreas que se activaban cuando las personas leían o escuchaban.

Para ello, contaron con nueve voluntarios que fueron observados y examinados por escáneres MRI. Para mantener un control, se hizo que estos tanto leyeran como escucharan historias de “The Moth Radio Hour” –una famosa emisora de postcast.

Luego, el equipo debía notar las reacciones que tenía el cerebro a las palabras cuando estas eran leídas o escuchadas. Sin embargo, un detalle que sorprendió incluso a Deniz fue notar las diferencias casi inexistentes que hay entre un proceso y el otro.

¿Qué clase de resultados aparecieron en la investigación?

Con relación a lo anterior, el equipo de investigación del laboratorio Gallant no solo fue capaz de establecer estas relaciones. De hecho, también consiguieron construir un mapa 3D de actividad que se distribuye por gran parte de la corteza cerebral.

Gracias a ello, notaron que dependiendo de la palabra y su categoría, podrían determinar qué área del cerebro de activaría. Con un descubrimiento como este, se facilita en gran medida la posibilidad de comprender el pensamiento humano y la forma que tenemos de asociar patrones y aprenderlos.

Así es como nuestro cerebro procesa las palabras según su ubicación en una pantalla

¿Cuáles son las implicaciones que tiene esta nueva perspectiva?

Además de las ya mencionadas, este conocimiento también será beneficioso en el campo de la medicina. Después de todo, podría utilizarse para estudiar desde una mirada diferente los desórdenes del habla.

Como consecuencia, sería posible descubrir las diferencias en la forma de procesar la información de una persona sana y la de una disléxica o con problemas auditivos. De este modo, los descubrimientos podrían permitir desarrollar estrategias para llevar un sistema de procesamiento distinto por un camino eficiente.

En relación con esto, una posible consecuencia sería que las escuelas comenzaran a incluir más material auditivo en sus programas. De esta manera, podrían facilitar los procesos de aprendizaje de aquellos que presentan dificultades en el sistema normal.

¿Y ahora qué?

Fatma Deniz ha estipulado que no pretende dejar las cosas hasta acá. De hecho, el siguiente paso de la investigación es ampliar la investigación hasta otros lenguajes además del inglés.

Asimismo, pretende estudiar también los patrones que se crean en personas con dislexia u otros problemas de aprendizaje causados por el lenguaje. Con ello, poco a poco busca descubrir al mundo estas nuevas posibilidades que ofrecería un entendimiento de cómo funciona nuestro cerebro cuando nos comunicamos y aprendemos.

Referencia:

The representation of semantic information across human cerebral cortex during listening versus reading is invariant to stimulus modality: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0675-19.2019

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