La principal causa de muerte en el mundo occidental son las enfermedades cardiovasculares, y la calcificación vascular, que ocurre cuando los cristales de fosfato de calcio se acumulan en la pared de los vasos sanguíneos, es una característica común y un factor de riesgo de morbilidad y mortalidad asociado.

Hasta la fecha, los procesos asociados con la calcificación vascular no han sido completamente identificados, pero pueden incluir varios tipos de células dentro de la pared vascular y el tejido circundante.

Partículas óseas

En este contexto, los resultados de una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Texas en Arlington, revelaron que con el paso de los años, los vasos sanguíneos dentro de la médula ósea pueden convertirse progresivamente en hueso.

El descubrimiento de estas partículas osificadas en la sangre podría ayudar a los médicos a detectar y tratar afecciones potencialmente mortales.

El análisis de estos vasos sanguíneos condujo al descubrimiento de partículas óseas en la circulación periférica. Este hallazgo sugiere que las partículas osificadas pueden contribuir a enfermedades como la calcificación vascular, ataque cardíacos, accidentes cerebrovasculares y el suministro inadecuado de sangre a las extremidades.

Para la investigación, los autores analizaron los vasos sanguíneos de la médula ósea de 12 voluntarios, 6 con edades entre 26 a 39 años y 6 con edades entre 55 a 63 años, así como 35 ratas. Las partículas osificadas (OSP) en las muestras de sangre recolectadas se clasificaron y se tomó una imagen con microscopía para determinar su diámetro, circularidad y solidez. Además, la composición química de OSP se determinó mediante análisis elemental.

Los análisis revelaron dos tipos de vasos sanguíneos de médula ósea osificados: “en transición” y “osificados”. Estas partículas osificadas se adhirieron a la superficie de los vasos en transición y teóricamente tienen acceso a la sangre y circulan dentro de ella.

Potencialmente peligrosas

En referencia a los resultados del estudio, la investigadora Rhonda Prisby, profesora en el Departamento de Kinesiología de la Universidad de Texas y autora principal del estudio, comentó:

“Al examinar imágenes aparentemente no relacionadas y vincular los detalles de ellas, pudimos plantear la presencia de partículas similares a huesos en la sangre. De hecho, algunas de las partículas osificadas son lo suficientemente grandes como para obstruir los vasos sanguíneos más pequeños del árbol vascular”.

La principal causa de muerte en el mundo occidental son las enfermedades cardiovasculares.

La calcificación vascular es una característica común y un factor de riesgo de morbilidad y mortalidad. Estas partículas similares a huesos son potencialmente peligrosas debido a sus bordes afilados.

Como explican los autores del estudio, algunas de las partículas osificadas tienen puntas y bordes afilados que podrían dañar el revestimiento de los vasos sanguíneos. Este daño podría iniciar eventos que conducen a la aterosclerosis (acumulación de placa), lo que puede restringir el flujo sanguíneo con el tiempo.

En conclusión, expresan los investigadores, el descubrimiento de estas partículas osificadas en la sangre podría ayudar a los médicos a detectar y tratar afecciones potencialmente mortales.

Referencia: Discovery of a bone‐like blood particle in the peripheral circulation of humans and rodents. Microcirculación, 2019. https://doi.org/10.1111/micc.12579