Muchos especialistas aseguran que el estado de ánimo influye en la salud del cuerpo humano, y que muchas personas somatizan lo que les aquejan desarrollando enfermedades. Pero también puede ocurrir el proceso contrario, que al enfermarnos nuestro estado de ánimo decaiga al punto de ocasionar problemas psicológicos mayores.

Tal es el caso de los adultos que sufren colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, sobre los cuales ya se sabe que corren un mayor riesgo de sufrir trastornos psiquiátricos. Pero ahora una nueva investigación ha revelado que los niños con enfermedad inflamatoria intestinal también presentan mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental. Los hallazgos han sido publicados en JAMA Pediatrics.

Los investigadores del instituto Karolinska en Suecia reunieron información de más de 6,400 niños con enfermedad inflamatoria intestinal nacidos entre 1973 y 2013, y compararon el riesgo de sufrir trastornos psiquiátricos más adelante en la vida tanto con niños sanos como con los propios hermanos de los pacientes.

Los resultados fueron bastante claros. Al hacer seguimiento de la información durante un periodo promedio de nueve años, los investigadores encontraron que aproximadamente el 17 por ciento de los niños con enfermedad inflamatoria intestinal fueron diagnosticados con algún trastorno psiquiátrico en comparación con el 12 por ciento de los niños sanos y el 10 por ciento de los hermanos.

De modo que el riesgo de sufrir estos trastornos fue 1.6 veces superior en niños con enfermedad inflamatoria intestinal en comparación con los niños sanos de la población sueca en general.

También observaron que el riesgo de sufrir dichos trastornos era mayor durante el primer año padeciendo la enfermedad, y los más propensos eran los niños diagnosticados con esta antes de los 6 años y los hijos de padres con trastornos psiquiátricos.

Factores de riesgo y diagnósticos psiquiátricos frecuentes

En el proceso, identificaron varios factores de riesgo para el desarrollo de trastornos psiquiátricos en los niños, como las condiciones socioeconómicas de su entorno, su estilo de vida y la herencia genética.

Entre los diagnósticos más comunes, figuraban depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, trastornos de personalidad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del espectro autista. Llama la atención también que se observó un mayor riesgo de intento de suicidio después de llegar a la edad adulta.

Agnieszka Butwicka, investigadora del Departamento de Epidemiología y Bioestadística Médica del Instituto Karolinska, concluye que con base en estos resultados, es necesario brindar apoyo psicológico tanto a los niños con enfermedad inflamatoria intestinal como a sus padres para abordar esta enfermedad:

“El estudio muestra que los niños con enfermedad inflamatoria intestinal y sus padres necesitan apoyo psicológico y un seguimiento más prolongado. Se podría ofrecer ayuda especial a los niños que se enferman a una edad temprana y a los hijos de padres con problemas de salud mental”.

Pero a pesar de que se encontró una relación estrecha entre el riesgo de problemas mentales  y la enfermedad inflamatoria intestinal, los autores no pudieron identificar causalidad con certeza.

Referencia:

Association of Childhood-Onset Inflammatory Bowel Disease With Risk of Psychiatric Disorders and Suicide Attempt. DOI: 10.1001 / jamapediatrics.2019.2662