Jaguar, uno de los mamíferos en peligro gracias a la fragmentación de hábitats en el Corredor Biológico Mesoamericano.

El Corredor Biológico Mesoamericano es un sistema de áreas protegidas y corredores ubicados en todo el territorio de América Central y en parte de México, creado como una iniciativa orientada a la conservación y la conexión de la biodiversidad entre Norteamérica y Suramérica.

Dentro del Corredor Biológico Mesoamericano se encuentra el territorio de Panamá, siendo de especial importancia el istmo que funciona como puente entre ambos continentes.  Este surgió hace 2,8 millones de años, y con ello tuvo lugar el Gran Intercambio Biótico Americano, un evento que facilitó el movimiento de diferentes especies forestales entre ellos.

Tal como indica Alberto Yanosky, biólogo de vida silvestre del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Paraguay, “desde el punto de vista ecológico y evolutivo, el istmo de Panamá es extremadamente importante”.

A pesar de ello, los mecanismos bajo los cuales este puente favorecía el mantenimiento de estos hábitats y su impacto en todo el Corredor Biológico Mesoamericano eran desconocidos. Es por ello que un equipo de investigadores decidió abordar el tema, y de esta forma, estimar qué tan bien funciona su parte más estrecha para el flujo de genes.

Cámaras que registraban el movimiento de los animales

Los investigadores escogieron nueve especies de mamíferos terrestres de medianos a grandes y estudiaron su conectividad según la distribución geográfica actual en diferentes hábitats, el movimiento entre ellos y su capacidad para cruzarse. Para ello, ubicaron 418 estaciones de cámaras en 28 áreas forestales entre 2012 y 2017, periodo en el cual registraron la presencia de los animales en todo Panamá.

Corredor Biológico Mesoamericano en Panamá, y en el recuadro, el centro de Panamá. Fuente: Ninon Meyer.

Ricardo Moreno, biólogo de vida silvestre en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y coautor del estudio, señaló que los puntos de enfoque eran senderos y a lo largo de los arroyos, y que las cámaras fueron ubicadas de manera estratégica para tomar evidencia precisa del movimiento de los animales.

“Colocamos las cámaras, principalmente, en senderos y a lo largo de arroyos donde conocemos a los animales viajar. Las cámaras tienen sensores que detectan el calor y el movimiento. Cada vez que un animal pasa frente a la cámara, es fotografiado”.

Pero los investigadores no se fiaron únicamente de las capturas de las cámaras. Para ubicarlas, también consideraron la conectividad ponderada por ocupación, un criterio que considera la probabilidad de que una especie de en ciertos hábitats así como cuán lejos pueden viajar los animales.

El istmo de Panamá ya no funciona como puente para los animales

Los resultados fueron bastante desalentadores. A pesar de que hace unas décadas, muchas de estas especies de mamíferos grandes se ubicaban a lo largo de todo el istmo de Panamá, la investigación encontró que este ya no funciona como un puente eficiente para el flujo de genes a causa de la expansión de las poblaciones humanas. Es así como animales como pecaríes de labios blancos, jaguares, osos hormigueros gigantes, venados de cola blanca y tapires han quedado aislados dentro de dicho territorio.

Los resultados sugieren fuertemente que el puente a través de Panamá está roto“, dice el ecologista Ninon Meyer, el autor principal del estudio. “Hasta hace unas décadas, muchas de estas grandes especies de mamíferos todavía ocurrían continuamente en todo el istmo“, dice ella.

Por su parte, los pumas, ciervos rojos, ocelotes y pecaríes con collar, que son especies más flexibles a la adaptación, se encontraron en más terreno de Panamá, pero esto no los hizo eximió del impacto de la fragmentación del hábitat encontrado.

Los animales en Panamá viven rodeados de ranchos ganaderos, campos de cultivo, caminos y otros centros construidos por los humanos que funcionan como obstáculos para su desplazamiento.

Solo dos áreas de Panamá proporcionan hábitats saludables

Sin embargo, no todo parece pintar tan mal. A pesar del aislamiento de varias especies, encontraron que Panamá aún cuenta con dos áreas que ofrecen hábitats saludables para estas: el Parque Nacional Darién en la parte sur del país y el Parque Internacional La Amistad en su región norte. Lo curioso es que estas dos regiones se encuentran en los lados opuestos del istmo.

“Son las únicas áreas que quedan en Panamá que aún tienen todas las especies. Desafortunadamente, estas dos áreas están muy amenazadas ahora. La deforestación y la posibilidad de la construcción de la Carretera Panamericana a través de Darién son motivo de gran preocupación”.

Por su parte, el centro de Panamá presenta la mayor degradación de hábitats, sobre todo en las áreas que rodean la cuenca del Canal de Panamá. Este también funciona como un puente para las especies de medianas a grandes, gracias a su tamaño y a la ausencia de corrientes. Sin embargo, la urbanización también lo dificulta en este objetivo, pues dos carreteras que conectan las  ciudades de Colón y Panamá funcionan más bien como una barrera para el desplazamiento animal.

Los resultados nos muestran dónde debemos prestar más atención. Estas son las áreas donde necesitamos llevar a cabo acciones de investigación, conservación y educación”, dice Moreno.

La conclusión inequívoca es que la actividad humana ha limitado las funciones de la región más estrecha del Corredor Biológico Mesoamericano, impidiendo el tránsito de los animales y el flujo de genes, lo cual a su vez puede ser perjudicial para su supervivencia a largo plazo.

Referencia:

Effectiveness of Panama as an intercontinental landbridge for large mammals. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/cobi.13384?referrer_access_token=FQmukjXB55hXRQinvpWIRIta6bR2k8jH0KrdpFOxC66DAlHT-XX1UwHBKSPxI_6dB4Ui1hfvJY2yBkwY5bFFIoGA8_hpcW-H1gVgxLVvxSJAopcxgInJSkj1ZgydbzX9-B_8nWMNygtDdpbtii4GbQ%3D%3D