Más de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero presente en la atmósfera, es generado por la demanda energética de edificios y hogares. Lógicamente, lograr una disminución en este consumo es un objetivo deseable –y necesario– para combatir los efectos del cambio climático.

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores muestra que con la aplicación de ciertas medidas y estrategias, para el año 2050 se podría lograr que los edificios reduzcan sus emisiones totales de CO2 en un 80 por ciento, en comparación con los niveles registrados en 2005.

Optimización y eficiencia de recursos energéticos

De acuerdo a la investigación, para lograr este objetivo se requiere la implementación de nuevas tecnologías de construcción energéticamente eficientes, enfoques operativos innovadores, la electrificación de los sistemas de construcción que consumen combustibles fósiles y un aumento en la proporción de electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables.

Alcanzar este objetivo involucra el compromiso de formuladores de políticas, fabricantes y proveedores, profesionales de servicios de construcción y consumidores.

Después de considerar muchas vías diferentes, los investigadores encontraron dos formas particularmente prometedoras para reducir efectivamente la producción de emisiones. La primera es la instalación de modificaciones y mejoras de ahorro de energía en ventanas, paredes, techos y aislamiento. La segunda es el uso de software inteligente que optimice los servicios de calefacción, refrigeración, iluminación y ventilación de los edificios.

El equipo también analizó cómo la incorporación paralela de fuentes de energía renovables en la red eléctrica podría influir en las estimaciones de reducción de emisiones de CO2 en edificios individuales y del sector en su conjunto.

Acción complementaria

Después de que el año 2018 se convirtió en otro año récord para los registros de temperaturas del planeta, eso sin contar las estimaciones para este caluroso año, las recomendaciones producto de esta investigación podrían ser clave para evitar una situación aún peor.

Más de un tercio de las emisiones de CO2 es generado por la demanda energética de edificios y hogares.

Los autores de la investigación enfatizan que llevar a buen término estas estrategias y lograr los beneficios de una reducción de las emisiones del CO2, depende de la acción complementaria de los formuladores de políticas, fabricantes y proveedores, profesionales de servicios de construcción y consumidores.

Al respecto, el investigador Jared Langevin, afiliado a la División de Tecnología de Construcción y Sistemas Urbanos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y autor principal del estudio, concluyó señalando:

“Las regulaciones e incentivos que apoyan la venta de opciones tecnológicas más eficientes y menos intensivas en carbono, las primeras etapas de investigación y desarrollo que impulsan los avances en el rendimiento de la tecnología, la comercialización agresiva de esas tecnologías una vez desarrolladas, la capacitación de los contratistas locales encargados de la instalación de la tecnología, y la disposición de los consumidores a considerar la compra de nuevas opciones en el mercado son necesarias para lograr el objetivo de reducción del 80 por ciento de las emisiones para el año 2050”.

Referencia: Assessing the Potential to Reduce U.S. Building CO2 Emissions 80 % by 2050. Joule, 2019. https://doi.org/10.1016/j.joule.2019.07.013