A través de los siglos, muchas personas han pronunciado la frase “debe haber luna llena” en un intento de explicar sucesos extraños. La creencia en el “efecto de locura lunar” o “efecto Transilvania”, como también se le llama, persistió en Europa durante la Edad Media, cuando se pensaba que durante la luna llena algunos se transformaban en hombres lobo o vampiros.

Incluso hoy en día, muchas personas piensan que los poderes místicos de la luna llena inducen comportamientos erráticos, hospitalizaciones psiquiátricas, suicidios, homicidios, accidentes de tráfico, peleas, mordeduras de perros y todo tipo de eventos extraños.

Efectos gravitacionales

Se ha conjeturado que los supuestos efectos de la luna llena en el comportamiento surgen de su influencia en el agua. Después de todo, el cuerpo humano es aproximadamente 80 por ciento de agua, por lo que tal vez la luna llena hace su “magia traviesa” al interrumpir de alguna manera la alineación de las moléculas de agua en el sistema nervioso.

Los espejismos acuáticos que observamos en las carreteras durante los días calurosos, son un ejemplo de correlación ilusoria.

Pero hay al menos tres razones que refutan esta explicación. Primero, los efectos gravitacionales de la luna son demasiado minúsculos para generar efectos significativos en la actividad cerebral, y mucho menos en el comportamiento.

Como señaló el fallecido astrónomo George Abell, de la Universidad de California en Los Ángeles, un mosquito sentado en nuestro brazo ejerce una atracción gravitacional más poderosa sobre nosotros que la Luna.

Segundo, la fuerza gravitacional de la Luna afecta solo cuerpos de agua abiertos, como océanos y lagos, pero no el agua contenida en el cerebro humano. Tercero, el efecto gravitacional de la Luna es tan potente durante las lunas nuevas, como lo es en las lunas llenas.

Entonces, si el efecto de locura lunar es simplemente una leyenda urbana, ¿por qué está tan extendido? Hay varias razones probables. La cobertura de los medios tiene una influencia. Decenas de películas de terror retratan las noches de luna llena como momentos pico de acontecimientos espeluznantes, como apuñalamientos, tiroteos y comportamientos psicóticos.

Correlación ilusoria

Quizás más importante, la investigación demuestra que muchas personas son víctimas de un fenómeno denominado “correlación ilusoria”, es decir, la percepción de una asociación que de hecho no existe.

La creencia en el “efecto de locura lunar” persistió en Europa durante la Edad Media, cuando se pensaba que durante la luna llena algunos se transformaban en hombres lobo.

Por ejemplo, muchas personas que tienen dolor en las articulaciones insisten en que su dolor aumenta durante el clima lluvioso, aunque las investigaciones realizadas al respecto no han podido confirmar esta afirmación. Al igual que los espejismos acuáticos que observamos en las autopistas durante los días calurosos, las correlaciones ilusorias pueden engañarnos a percibir fenómenos en su ausencia.

Las correlaciones ilusorias resultan en parte de la propensión de nuestra mente a atender -y recordar- la mayoría de los eventos mejor que los acontecimientos no ocurridos. Cuando hay luna llena y sucede algo decididamente extraño, normalmente lo notamos, se lo contamos a otros y lo recordamos. Lo hacemos porque tales coincidencias encajan con nuestras ideas preconcebidas.

Por el contrario, cuando hay luna llena y no sucede nada extraño, este “no-evento” desaparece rápidamente de nuestra memoria. Como resultado de nuestro recuerdo selectivo, percibimos erróneamente una asociación entre lunas llenas y una multitud de eventos extraños.

Referencias:

The Origin of Illusory Correlations – Biased Judgments Converge With Inferences, Not With Biased Memory. Experimental Psychology, 2019. https://doi.org/10.1027/1618-3169/a000444

Lunar cycle in homicides: a population-based time series study in Finland. BMJ Open, 2019. https://10.1136/bmjopen-2018-022759

Bad Moon Rising: the persistent belief in lunar connections to madness. CMAJ, 2005. https://dx.doi.org/10.1503%2Fcmaj.051119