Al leer historias muy antiguas, tanto ficticias como aquellas con carácter histórico, lo más probable es que nos topemos con un personaje masculino que tenía varias parejas femeninas, una condición de matrimonio conocida como poliginia.

Conforme ha transcurrido el tiempo en la historia de la humanidad, esta situación se ha hecho menos frecuente, y está más relacionada con sociedades que mantienen costumbres más ancestrales. Sin embargo, no es una mentira para nadie que a pesar de que desde el punto de vista legal no sea muy frecuente, en realidad muchos hombres tienen varias parejas mujeres incluso en los países más avanzados.

¿Pero pasa lo mismo en el caso de la mujer? Indagando en la historia podemos citar algunos ejemplos de poliandria, como se conoce a la condición en la que una mujer está casada con más de un hombre.

Tenemos el caso de los inuits, antiguos “esquimales” que recientemente fueron calificados como genéticamente únicos, en los que el primer esposo de una mujer podía escoger un segundo esposo que por lo general era su hermana para que cuidara a la familia en caso de faltar él.

De hecho, los limitados ejemplos de poliandria en la historia suelen tener esta tendencia. Más allá de obtener placeres, parecen más bien una estrategia útil empleada por las mujeres para garantizar la supervivencia de los miembros de una familia.

De hecho, un nuevo estudio de la Universidad de California lo ha confirmado. En tiempos de escasez, tener múltiples cónyuges le permitía a las mujeres proteger a sus familias y mantener vivos a sus hijos.

Las mujeres que van de cónyuge en cónyuge tienen más hijos sobrevivientes

Durante unas dos décadas, Monique Borgerhoff Mulder, profesora de antropología de la Universidad de California Davis, ha estado estudiando a los hombres y mujeres de una aldea al oeste de Tanzania, cerca del Parque Nacional Katavi, habitada por personas de Pimbwe y de etnia bantú.

Lograron reunir datos de casi 2,000 personas que habita la localidad y encontraron las mujeres que se mudaban de cónyuge en cónyuge solían tener más hijos sobrevivientes según los años que estuvieron casadas.

Pero al mismo tiempo, en los hombres se observó una disminución de los hijos sobrevivientes que tenían con las mujeres individuales, también de acuerdo a los años que estuvieron casados. Tal como indican los autores en su publicación:

“La condición física de las mujeres aumenta, mientras que la condición física de los hombres disminuye debido a un aumento en el número de parejas matrimoniales, manteniendo constante la duración efectiva total de los matrimonios”.

Poliandria dentro del contexto de la cultura Pimbwe

Para entender estos resultados, partamos un poco de la naturaleza del pueblo Pimbwe, el cual tiene una larga trayectoria de caza y agricultura como sus principales actividades económicas. Cazan, pescan y cultivan yuca y maíz, así como también son recolectores de miel, productores de cerveza y también se pueden encontrar pequeños negocios.

Pero a pesar de ser muy hábiles en la siembra, esta no siempre les garantiza el alimento. Y es que el clima los afecta de manera considerable; las precipitaciones repentinas arruinan su suelo y sus cultivos, luego llegan las plagas agrícolas que les impiden cosechar y, ante la escasez, empiezan los robos.

Conviene mencionar también que el matrimonio en la cultura Pimbwe tiene un marcado carácter informal, y los criterios para definirlo simplemente son el contacto sexual y la convivencia juntos.

Entonces tenemos que las condiciones climáticas crean crisis económicas que pueden afectar la alimentación y la salud de los habitantes. Ante la poca formalidad de los matrimonios, es difícil sorprenderse de que las mujeres tengan varias parejas a lo largo de su vida. Sin embargo, el estudio ha revelado que esto podría funcionar como una maniobra de supervivencia, al poder mantener la ayuda para su familia.

Como es de esperar, al haber tan pocos aspectos legales a considerar dentro de esta sociedad, el cambio de pareja es bastante habitual. Tal como indica Borgerhoff Mulder, para los Pimbwe “el divorcio es fácil y cualquiera de los dos puede iniciarlo”, una información registrada incluso por lo misioneros del siglo XX en la zona.

Entre ellos, la promiscuidad es bastante frecuente. Tanto hombres como mujeres pueden tener más parejas sexuales que parejas matrimoniales, pero a pesar de ello, las primeras se convierten muy rápidamente en parejas matrimoniales bajo este ritmo.

“No podemos precisar las razones exactas de este hallazgo, pero nuestro trabajo (junto con sugerencias de otros) sugiere que casarse con múltiples puede ser una estrategia inteligente para las mujeres donde las necesidades de la vida son difíciles y donde la productividad económica y la salud de los hombres puede variar radicalmente a lo largo de su vida debido a las condiciones ambientales desafiantes”.

Borgerhoff Mulder explica que en el África rural existen comunidades en las que se observa desigualdad reproductiva entre las mujeres, y esto se debe a la competencia directa entre ellas por el acceso a los recursos. Entre estos precisamente se encuentran cónyuges de alta calidad, cuidadores múltiples para ayudar en la casa y la granja y suegros útiles.

Si lo analizamos un poco más a fondo, notaremos pues que en las civilizaciones occidentales también se observan dichos comportamientos, aunque el matrimonio tenga una connotación más formal y con requerimientos legales. El hecho es que el tema de la monogamia y la poligamia en humanos sigue siendo bastante controversial.

Referencias:

Unpacking mating success and testing Bateman’s principles in a human population. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspb.2019.1516#d3e1507

In Difficult Times, Having Multiple Husbands Can Be an Advantage. https://www.ucdavis.edu/news/difficult-times-having-multiple-husbands-can-be-advantage