Una persona tiene 46 cromosomas, y el sexo está determinado por solo dos de ellos: X, el cromosoma femenino, e Y, cromosoma masculino. Una mujer tiene XX, mientras que un hombre tiene XY.

El sexo de una persona se define al momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo, y depende exclusivamente del cromosoma que aporte el espermatozoide. Esto, dicho de manera sencilla, significa que el padre es el que determina si este próximo ser será hembra o varón.

Ahora un equipo de científicos ha encontrado un hallazgo en torno a este tema que ha causado polémica. Algunos químicos pueden reducir la velocidad de los espermatozoides que transportan el cromosoma X, reduciendo la posibilidad de concebir una niña. Estos podrían ser utilizados para el desarrollo de geles especiales de uso doméstico con este fin.

Hasta ahora, se pensaba que los espermatozoides que llevan la carga femenina o masculina eran prácticamente iguales. Sin embargo, un estudio reciente realizado por Masayuki Shimada, de la Universidad de Hiroshima en Japón, y sus colegas ha revelado que en realidad unos pueden ser más rápidos que otros y, por tanto, tienen mayor probabilidad de fecundar el óvulo antes que ellos.

Genes que ralentizan los portadores del cromosoma X

Los espermatozoides portadores del cromosoma X tienen genes que no están activos en los portadores del cromosoma Y, y esto puede hacer la diferencia en la concepción de una hembra o un varón.

Experimentando con esperma de ratones, los científicos realizaron una fertilización in vitro con los nadadores más rápidos y antes de ello aplicaron químico retardador de los espermatozoides que transportaban el cromosoma X.

Los autores encontraron que casi 500 genes están activos solo en los espermatozoides con el cromosoma X, que permiten concebir una hembra. Estos genes no están activos en los espermatozoides que transportan el cromosoma transportan el cromosoma Y, responsables de la descendencia masculina.

18 de estos genes cumplen la función de codificar proteínas que sobresalen de la superficie de la célula de esperma. Cuando ciertos productos químicos se unen a dos de estas proteínas codificadas por genes específicos, el movimiento de los espermatozoides portadores del cromosoma X puede ralentizarse sin afectar a los que llevan el Y.

Descubrieron que la selección de los espermatozoides más rápidos resultaba en la concepción de machos en el 90 por ciento de los casos. En cambio, aquellos más ralentizados eran hembras.

Alireza Fazeli de la Universidad de Tartu en Estonia, ha expresado su preocupación al respecto. Y es que el género de la descendencia quedaba exclusivamente en manos del azar o de la divina providencia. Pero sabiendo esto, podrían elaborarse productos que inhiban la velocidad de los espermatozoides responsables del sexo femenino, reduciendo la probabilidad de concebir una niña.

Genes inaccesibles podrían explicar por qué los humanos somos el “primate gordo”

Este experimento ha sido aplicado en bovinos y cerdos, y los resultados han sido los mismos. Y a pesar de que aún no ha sido aplicado en el esperma humano, se esperan resultados similares para dicho caso.

Un producto atractivo en países con sesgo en el género

Por su parte, el autor de la investigación señala que a pesar de la importancia de dichos hallazgos, hay una fuerte preocupación ética en torno a ellos:

“La expresión diferencial de los genes receptores por los dos cromosomas sexuales proporciona la base para un método novedoso y potencialmente muy útil para separar los espermatozoides X e Y y ya hemos logrado la producción selectiva de machos o hembras en bovinos y porcinos por este método. Sin embargo, el uso de este método en la tecnología de reproducción humana es especulativo en este momento e implica importantes problemas éticos que no se ven afectados por la utilidad de esta nueva técnica”.

George Seidel de la Universidad Estatal de Colorado lo considera “bastante convincente”, y estima que podría tardarse una década en convertirlo en un método comercial para clasificar el esperma humano.

Lo preocupante de ello es el uso doméstico que podrían tener los productos diseñados con este fin. Un gel o espuma que se apliquen dentro de la vagina antes de tener relaciones sexuales podrían ser más que suficientes para aumentar las posibilidades de concebir un niño. Esto podría resultar muy atractivo en aquellos países cuyas culturas tienen en desventaja al sexo femenino.

En muchos países asiáticos la concepción de una hembra puede resultar en un gran problema, pues aún se manejan costumbres como la dote, que implicado un fuerte gasto para la familia, así como la perpetuación del apellido.

En un contexto en que la mujer sigue luchando por ser considerada como igual en comparación con el hombre, estos hallazgos podrían resultar algo ofensivos. Pero solo queda esperar su confirmación en la especie humana para definir los casos de uso más prudentes dentro de nuestra sociedad.

Referencia:

Activation of Toll-like receptor 7/8 encoded by the X chromosome alters sperm motility and provides a novel simple technology for sexing sperm. http://doi.org/10.1371/journal.pbio.3000398

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