En 1913, el paleontólogo francés Marcellin Boule, en su reconocida monografía sobre el esqueleto de Neandertal del Bouffia Bonneval de La Chapelle-aux-Saints, notó la presencia de crecimientos óseos (exostosis) en sus canales auditivos.

Desde entonces, estas formaciones irregulares han sido observadas en diez humanos del Pleistoceno medio, tres neandertales adicionales, tres humanos arcaicos posteriores de Eurasia oriental y en un humano moderno occidental del Paleolítico Superior.

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Debido a que la frecuencia de estos crecimientos óseos en las poblaciones humanas parece reflejar patrones de exposición ambiental, además de una predisposición genética, su evaluación puede proporcionar información sobre las morbilidades y comportamientos de grupos humanos arcaicos.

En la actualidad esta condición se observa con relativa frecuencia en el contexto de deportes acuáticos.

En este sentido, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Washington en San Louis y de la Universidad de Bordeaux en Francia, evidenció una presencia sorprendente común de estos crecimientos óseos en los neandertales, lo que sugiere que la interacción con entornos acuáticos era una parte importante de su estilo de vida.

La exostosis auditiva externa, una condición documentada clínicamente hace más de un siglo, son densos crecimientos óseos que sobresalen en el canal auditivo externo como consecuencia de la exposición habitual al agua o al aire frío.

En los humanos modernos, esta condición se observa con relativa frecuencia en el contexto de deportes acuáticos; de ahí las referencias a su presencia como “oreja de nadador” u “oreja de surfista”. Entre otros síntomas, la condición puede causar dolor intenso, bloqueo completo del canal auditivo y fiebre.

Mayor presencia

Para el estudio, los investigadores examinaron los canales auditivos preservados de 77 humanos antiguos de la época del Pleistoceno medio a tardío en Eurasia occidental, incluidos los neandertales, que vivieron hace aproximadamente entre 180.000 y 40.000 años.

Los resultados del estudio sugieren que la interacción con entornos acuáticos era una parte importante del estilo de vida de los neandertales.

Los investigadores encontraron que los primeros humanos modernos exhibieron una incidencia similar de exostosis auditiva externa a los humanos actuales. Sin embargo, la “oreja de nadador” fue excepcionalmente común entre los neandertales: aproximadamente la mitad de los 23 neandertales incluidos en el estudio exhibieron exostosis de leves a severas.

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Los autores indican que múltiples factores pueden explicar la gran abundancia de exostosis entre los neandertales, incluidos factores ambientales y genéticos. Al respecto, el investigador Erik Trinkaus, catedrático en el Departamento de Antropología de la Universidad de Washington, explicó:

“Una frecuencia excepcionalmente alta de exostosis auditiva externa entre los neandertales, y un nivel más modesto entre los humanos modernos del Paleolítico superior, indican una mayor frecuencia de explotación de recursos acuáticos entre grupos de humanos de lo que sugiere el registro arqueológico.

En particular, esta observación refuerza la presencia de habilidades de búsqueda de alimento y diversidad de recursos de los neandertales”.

Referencia: External auditory exostoses among western Eurasian late Middle and Late Pleistocene humans. Plos One, 2019. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0220464

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