Roca que contiene selenio. Foto: Dakota Matrix.

En junio se publicó un estudio que utilizaba la presencia del molibdeno tanto en la corteza terrestre como en el núcleo de la Tierra para explicar de dónde proviene el agua que cubre gran parte de ella.

Hasta ahora, se maneja la teoría de que la Luna se formó como resultado del impacto de un enorme objeto contra la tierra conocido como Theia. Es probable que esta, entre otros elementos como el molibdeno, también trajera compuestos como el agua, pues provenía del sistema solar exterior, y durante el impacto parte de ella quedara en nuestro planeta.

Ahora un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Tübingen y la Universidad de Nantes ha planteado una teoría un poco similar para explicar el origen de la vida en la Tierra, que ya se sabe es posible gracias al agua suministrada por los meteoritos que chocaban contra ella.

No debería haber selenio en el manto terrestre

Los autores señalan que no debería haber selencio en el manto de la Tierra, pues este es atraído por el hierro presente en el núcleo hacia donde se desplaza como consecuencia. Sin embargo, el elemento sí está presente en el manto y esto es porque fue traído por meteoritos que impactaron contra el planeta. Tal como señala la Dra. María Isabel Varas-Reus:

“Se siente atraído por el hierro. Por eso, en la historia temprana de nuestro planeta, se redujo al núcleo rico en hierro. Las firmas de selenio anteriores se borraron por completo allí. Por lo tanto, el selenio que se encuentra en el manto de la Tierra hoy debe haberse agregado después de la formación del núcleo de la Tierra. Geológicamente hablando, en el último momento de la formación de la Tierra, después de que nuestra luna se hubiera formado”.

Los investigadores tomaron muestras de rocas de manto terrestre que se han desplazado hacia la superficie como consecuencia de procesos tectónicos. A pesar de ello, estas no parecen haber cambiado su composición de isótopos de selenio, la cual data desde la formación de la Tierra.

Un método para medir selenio en rocas de alta temperatura

Dr. María Isabel Varas-Reus, Dr. Stephan König y Aierken Yierpan realizando los experimentos para el estudio en el Laboratorio de Geoquímica de Isótopos. Fuente: Universidad de Tübingen.

Aplicaron un método novedoso para hacer las mediciones isotópicas de selenio en las rocas aun a pesar de las dificultades que implica en aquellas de alta temperatura, en las que la concentración de este elemento es muy baja y es difícil de medir.

“Ha sido posible desde hace algún tiempo medir los isótopos de selenio en altas concentraciones, por ejemplo en muestras de ríos. Sin embargo, la concentración de selenio en rocas de alta temperatura es muy baja. Las muestras deben disolverse a altas temperaturas y el selenio es volátil. Esto dificulta las mediciones”.

El método fue desarrollado por el Dr. Stephan König y su grupo de investigadores como parte de su beca ERC, el proyecto O2RIGIN financiado por European Research Council, y con este fue posible medir los isótopos de selenio en rocas de alta temperatura.

Plantar árboles en tierras degradadas puede mejorar la calidad del agua

El selenio llegó junto con el agua y otras sustancias volátiles

Como explicamos en el estudio sobre el molibdeno, nuestro sistema solar puede dividirse en una región interior seca y una región exterior húmeda. Se sabe que los meteoritos trajeron diferentes elementos y compuestos al manto de la Tierra, pero durante mucho tiempo se pesó que estos provenían del sistema solar interno.

Sin embargo, al analizar los resultados de su estudio encontraron que la firma isotópica del selenio presente en las rocas analizadas corresponde con la de un tipo de meteorito del sistema solar exterior.

“Pensamos que eran meteoritos del sistema solar interno. Así que nos sorprendió mucho que la firma del isótopo de selenio del manto de la Tierra coincidiera estrechamente con un cierto tipo de meteorito del sistema solar exterior. Estas son condritas carbonosas del sistema solar más allá del cinturón de asteroides, del área de los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno”.

El estudio no solo se limitó al estudio del selenio, y de hecho logró cuantificar otras sustancias que trajeron los meteoritos en sus impactos contra nuestro planeta en su etapa primitiva. Los autores indican que alrededor del 60 por ciento de del agua que existe en la Tierra proviene de estos choques. Pero estos también aportaron sustancias volátiles que sirvieron para formar la atmósfera que nos protege y, consecuentemente, las condiciones idóneas para el surgimiento y desarrollo de la vida en nuestro planeta.

Referencia:

Selenium isotopes as tracers of a late volatile contribution to Earth from the outer Solar System. DOI: 10.1038/s41561-019-0414-7

Más en TekCrispy