En Kenia, como en la mayor parte de África Oriental, la abundancia de grandes animales salvajes como jirafas y cebras está disminuyendo. Aunque las autoridades kenianas han reservado el 12 por ciento de sus tierras para parques y reservas nacionales, dos tercios de la vida silvestre del país viven fuera de ellos, por lo que su conservación en tierras privadas es una prioridad crítica.

Fuera de las áreas protegidas, la población humana está creciendo, al igual que la cantidad de tierra dedicada a la producción agrícola y ganadera. Históricamente, la ganadería y la conservación de la biodiversidad han sido polémicas, debido a que la vida silvestre y el ganado compiten por los recursos de pastoreo e intercambian patógenos y parásitos.

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Relación benéfica

Aunque parezca un enfoque contraintuitivo, los resultados de una investigación muestran que, en las circunstancias apropiadas, los humanos y su ganado pueden compartir territorio con animales silvestres, estableciendo una relación que resulta benéfica para todos.

Los criadores rocían su ganado con químicos acaricidas para eliminar las garrapatas, cuya picada puede propagar enfermedades entre los animales.

Para el estudio, los investigadores examinaron 23 ranchos en la meseta de Laikipia en el centro de Kenia. El área, que una vez estuvo llena de jirafas, cebras y rinocerontes, ahora se divide en ranchos ganaderos que pueden alcanzar las 40.000 hectáreas, una extensión equivalente a 10.000 campos de fútbol.

La mayoría de los ranchos contenían al menos parte de la vida silvestre que alguna vez fue común en el área, y un tercio tenía aproximadamente el mismo número de vida silvestre y ganado.

Los investigadores descubrieron que cuanto mayor es la proporción de ganado con respecto a los animales salvajes, se encuentran menos garrapatas chupadoras de sangre en cada animal del rancho, incluyendo a la fauna salvaje. Donde había mucho ganado, las garrapatas prácticamente desaparecieron.

Esto se debe a que los criadores suelen rociar su ganado con químicos acaricidas para eliminar las garrapatas, cuya picada puede propagar enfermedades entre los animales. Los científicos encontraron que alrededor del 16 por ciento de las garrapatas recolectadas en los sitios de estudio contenían al menos una infección bacteriana o protozoaria.

Forraje de mejor calidad

Pero la vida silvestre también proporciona beneficios al ganado. A pesar de que las cebras y los antílopes salvajes comen los mismos alimentos que el ganado, los investigadores descubrieron que los ranchos integrados tenían más pasto que los ranchos con solo ganado.

El área, que una vez estuvo llena de jirafas, cebras y rinocerontes, ahora se divide en ranchos ganaderos.

Eso podría deberse a que, ante la presencia de animales silvestres, el ganado se repliega y es menos probable que agoten el pasto por el pastoreo excesivo, lo que promueve un forraje de mejor calidad.

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En última instancia, los ganaderos que integraron ambos tipos de animales en sus propiedades reportaron que desde una perspectiva económica, se encontraban tan bien como aquellos que solo tenían ganado o vida silvestre, probablemente debido a la combinación de ingresos turísticos y ganaderos.

Estos hallazgos, señalan los autores del estudio, sugieren que ciertas prácticas de manejo pueden mejorar la viabilidad de las operaciones ganaderas, al tiempo que maximizan la abundancia y la salud de la vida silvestre en las mismas tierras.

Referencia: Consequences of integrating livestock and wildlife in an African savanna. Nature Sustainability, 2018. https://doi.org/10.1038/s41893-018-0149-2

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