Cuando los humanos caminamos, solemos mantener nuestros brazos extendidos hacia abajo, balanceándose naturalmente según nuestro ritmo, mientras que para correr, los doblamos. Podríamos pensar que los doblamos con el fin de impulsarnos o ser más eficientes en el ejercicio, en el caso de que ese sea el objetivo.

Pero tal parece que no es así. Un equipo de investigadores se ha interesado en el tema, y en un estudio enfocado en determinar el impacto de la posición del brazo en la eficiencia energética, encontraron específicamente que caminar con los brazos cerrados en realidad era menos eficiente que caminar con los brazos rectos. Los hallazgos se publicaron recientemente la revista Journal of Experimental Biology.

¿Por qué no doblamos los brazos al caminar?

Los investigadores partieron de una simple hipótesis: cuando doblamos los brazos, el arco de movimiento es más corto que el de un brazo extendido, por lo que requerirá menos energía para balancearse hacia adelante y hacia atrás al andar. Requiriendo menos energía, esta posición debería ser la más eficiente tanto para correr como para caminar.

Pero, ¿has notado que en realidad no caminamos con los brazos doblados? Y en caso de hacerlo, pareceremos jocosamente apurados. Entonces si la hipótesis planteada es la correcta, ¿por qué ocurre esto?

Esta investigación consistió en grabar los movimientos de ocho personas, cuatro hombres y cuatro mujeres, que se irguieron sobre una cinta de correr para caminar y correr, primero con los brazos rectos y luego con los brazos doblados. Para ello, utilizaron cámaras infrarrojas y software de captura de movimiento, y con la información recolectada construyeron modelos digitales en 3D desus cuerpos.

El experimento se repitió dos semanas después del primero, pero usando cámaras de respiración con el fin de que los investigadores pudieran obtener datos metabólicos relacionado con el uso de energía de los participantes.

Se gasta más energía intentando mantener los brazos firmes

Encontraron que intentar mantener los brazos firmes requiere mayor energía que mantenerlos doblados.

Los participantes expresaron que correr con los brazos extendidos hacia abajo les parecía incómodo, como muchos podrían imaginar. Sin embargo, en cuanto al objetivo de la investigación, los autores no encontraron diferencias notables en la eficiencia energética de correr o caminar con los brazos estirados o doblados.

Lo que sí descubrieron fue que cuando estos sujetos caminaban con sus brazos doblados, el gasto de energía aumentaba en casi un 11 por ciento. Los autores explican que esto puede deberse a que mantener los brazos doblados moviéndose lentamente debían hacer más esfuerzo.

Este resultado confirma los obtenidos en un estudio previo, en el que se confirmó que balancear los brazos consume energía mientras se ejecuta la acción, pero que el gasto energético es superior cuando se trata de mantenerlos firmes.

Esto podríamos notarlo incluso al hacer algún ejercicio. Parte de la técnica implica mantener la posición de algunas partes de nuestro cuerpo, como la espalda, mientras que centramos el trabajo en otras zonas como las piernas. De esta forma, también podemos evitar lesiones graves.

El problema es que la duda aún se mantiene. Los investigadores encontraron que se gasta más energía intentando mantener los brazos extendidos, sin embargo, la razón detrás de doblar los brazos al correr sigue siendo un misterio.

Referencia:

Straight arm walking, bent arm running: gait-specific elbow angles. https://jeb.biologists.org/content/222/13/jeb197228

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