La transición de la niñez a la edad adulta influye en las dimensiones físicas, psicológicas y sociales de la vida humana, y esta maduración típicamente lleva a alteraciones dramáticas en la mayoría de las medidas de sueño.

A nivel conductual, el tiempo de sueño es el más afectado, y la mayoría de los adolescentes experimentan un cambio hacia una preferencia circadiana posterior. Las razones detrás de estos cambios en el desarrollo del sueño se deben tanto a factores biológicos como ambientales.

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Tiempo de sueño

No sorprende que en la transición de la infancia a la adolescencia, la duración del sueño se reduzca de aproximadamente 10 horas a una media de 8 horas. No obstante, solo el 47 por ciento de los jóvenes de 11 a 18 años cumplen con la recomendación de dormir alrededor de 8 por noche.

Hasta la fecha, esta reducción se ha asociado a cambios en el momento de la secreción endógena de melatonina, la llamada hormona del sueño, así como a alteraciones en los niveles de secreción de otras hormonas (principalmente testosterona). Además, durante la adolescencia, el desarrollo de la conectividad cerebral conduce a varios cambios de comportamiento.

Pero de acuerdo a los resultados de un reciente estudio, la reducción del tiempo de sueño en los jóvenes podría estar sucediendo debido a la manera en que funciona la sociedad en la que se desenvuelven.

Para llegar a esta conclusión, investigadores de la Universidad de Flinders y la Universidad de Helsinki, compararon los hábitos de sueño de 17.335 personas de varios países y regiones del mundo. Los participantes, con edades comprendidas entre 16 y 30 años, utilizaron rastreadores electrónicos de actividad física durante un lapso de 14 días.

Como se esperaba, los datos revelaron que la duración del sueño de los jóvenes se acorta en la transición de la adolescencia hacia la edad adulta. La duración del sueño varió de un promedio de 7:53 horas a los 16 años a 7:29 horas a los 30 años.

También se pudo observar diferencias claras entre mujeres y hombres durante la adolescencia y la edad adulta: las mujeres registraron una mayor cantidad de tiempo de sueño y un horario más temprano.

Ubicación geográfica

El análisis de los datos también reveló que la ubicación geográfica tiene una influencia marcada en el tiempo de sueño. El equipo evidenció que los adultos jóvenes de Asia tuvieron la duración de sueño promedio más corta (6 horas 30 minutos), mientras que los de Oceanía (7 horas 14 minutos) y Europa (7 horas 7 minutos) tuvieron la más larga.

Los investigadores observaron que las mujeres registran una mayor cantidad de tiempo de sueño y un horario más temprano.

Los jóvenes adultos de Medio Oriente, así como los de América Central y del Sur, también registraron tiempos de sueño reducidos (6 horas 40 minutos).

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En lo que respecta a las razones que pueden estar provocando estos efectos en los patrones de sueños, los autores señalan que las mayores demandas laborales y educativas en los países asiáticos y de Centro y Suramérica, probablemente expliquen la duración más corta del sueño observada.

En conclusión, puntualizan los autores, los hallazgos de esta investigación sugieren que los factores culturales pueden ser un aspecto determinante que afecta el patrón de sueño de jóvenes en todo el mundo.

Referencia: Using big data to explore worldwide trends in objective sleep in the transition to adulthood. Sleep Medicine, 2019. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2019.07.024

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