El autismo es un trastorno que dificulta la capacidad de comunicarse. Curiosamente, este es más común en el sexo masculino que en el femenino, y parece estar relacionado con los niveles de ciertas hormonas en el útero de la madre durante el embarazo.

Hace casi dos décadas, algunos estudios sacaron a colación que las hormonas prenatales, como la testosterona, el cortisol y la progesterona, tienen influencia en el desarrollo del cerebro del feto durante la gestación. Para entonces, se reveló que los niveles de estas hormonas son más altos en los fetos masculinos que luego desarrollan autismo.

Partiendo de dicha información es que muchos han explicado por qué este trastorno es mucho más frecuentes en hombres que en mujeres, y a causa de ellos, se llevaron a cabo otras investigaciones en torno a dichas sustancias.

Sin embargo, otras hormonas como el estrógeno rara vez se habían considerado para estudiar el tema del autismo hasta ahora. Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge y el Instituto Estatal del Suero en Dinamarca encontraron evidencia de que el estrógeno en realidad juega un papel mucho más crucial que los andrógenos en la predicción el autismo. Así lo declaró el autor principal Simon Baron-Cohen, director del Centro de Investigación del Autismo de la Universidad de Cambridge:

“Este nuevo hallazgo respalda la idea de que el aumento de las hormonas esteroides sexuales prenatales es una de las posibles causas de la afección.  La genética está bien establecida como otra, y estas hormonas probablemente interactúan con factores genéticos que afectan el desarrollo del cerebro fetal”.

El autismo y su relación con los estrógenos tempranos

Los niveles elevados de estrógeno durante el embarazo tuvieron una fuerte relación con el desarrollo de autismo, incluso mayor que los andrógenos.

Los investigadores analizaron 275 muestras de líquido amniótico provenientes del Biobanco danés y midieron los niveles de cuatro tipos de estrógenos prenatales: estradiol, la estrona, el estriol y la progesterona.

98 de las 275 muestras correspondían a varones que desarrollaron autismo posteriormente, mientras que las 177 restantes pertenecían a bebés que no lo hicieron. Los investigadores compararon las muestras de líquido amniótico de ambos grupos y encontraron diferencias considerables en sus niveles hormonales.

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Observaron que, en promedio, los cuatro estrógenos se elevaron de manera significativa en aquellos fetos que desarrollaron el trastorno, siendo el estradiol el que tuvo el efecto positivo más fuerte entre los cuatro evaluados.

A pesar de que en un estudio anterior, los investigadores se habían enfocado en los niveles de andrógenos también con muestras prenatales del Biobanco danés, en esta oportunidad encontraron que la relación entre el autismo y los estrógenos prenatales era aún más fuerte.

Sin embargo, es necesario destacar factores como el tamaño de la muestra, que ciertamente es pequeño para poder dar por hecho que sea una situación generalizable. Y estos hallazgos que llegan a ser hasta polémicos pues contradicen la información establecida por otros estudios que demostraron que el estrógeno en realidad puede reducir las probabilidades de que las hembras humanas desarrollen autismo.

Pero los autores defienden sus hallazgos alegando que las muestras analizadas corresponden a puntos más tempranos del embarazo, lo cual indica que desde sus inicios, las hormonas pueden tener influencia en el desarrollo o no de la condición

Estas hormonas elevadas podrían provenir de la madre, el bebé o la placenta“, dice el  coautor Alex Tsompanidis, quien estudia el papel de las hormonas en el autismo en Cambridge. “Nuestro próximo paso debería ser estudiar todas estas posibles fuentes y cómo interactúan durante el embarazo“.

Aunque aprovecharon la oportunidad para aclarar que las próximas investigaciones anunciadas en torno a este tema no van enfocadas en buscar una forma de predecir o prevenir el autismo. Al contrario, reconocen que no se trata de una enfermedad, sino una condición que merece ser mejor entendida.

Referencia:

Foetal oestrogens and autism. https://www.nature.com/articles/s41380-019-0454-9

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