Cannabis es una de las plantas más polémicas en todo el mundo. Y es que sus conocidos efectos psicoactivos son muy atractivos para gran parte de las personas, sin embargo, su legalidad ha sido motivo de debate en muchas ocasiones, y sigue siendo ilícita en muchos países.

Cuando hablamos de marihuana, por lo general pensamos en una persona fumando un porro, pero en realidad esta puede incluirse en bebidas como acostumbran en algunas regiones de India, e incluso en postres como el brownie y demás comestibles.

Ahora un equipo de investigadores de Indiana University – Purdue University Indianapolis (IUPUI) y la Universidad de Indiana Bloomington ha realizado un estudio enfocado en determinar los efectos del consumo oral de cannabis en animales, de manera similar a como los humanos ingieren esta droga.

Los hallazgos han sido publicados en la revista Drug and Alcohol Dependence, donde informaron que luego de consumir de manera voluntaria una masa que contenía tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo de la marihuana, los ratones se mostraron menos activos y con una temperatura corporal más baja.

Reducción del movimiento y la temperatura corporal en ratones

Se trataba de una masa de buen sabor, preparada con harina, azúcar, sal, glicerol y el ingrediente secreto THC, cuyas dosis rondaban entre 1 y 10 mg/kg. Luego de que los ratones la consumieran voluntariamente, los investigadores se mantuvieron atentos para observar los efectos sobre la actividad locomotora, la temperatura corporal y la analgesia.

Encontraron que la masa fue del agrado de los ratones, pero su consumo se redujo conforme iban aumentando las concentraciones de THC. En  cuanto a los aspectos primordiales a evaluar, observaron una disminución considerable del movimiento de los ratones, así como también la disminución de su temperatura corporal, todo esto de manera dependiente a la dosis de THC que se autoadministraron.

Michael Smoker, primer autor del artículo, destacó otra observación importante. La reacción ante el consumo del comestible del THC fue diferente entre los sexos, siendo mucho más pronunciado en los ratones machos.

“El THC comestible produjo disminuciones dependientes de la dosis en la actividad locomotora y la temperatura corporal en ambos sexos, y estos efectos fueron más pronunciados en ratones machos”.

Los investigadores en realidad están interesados en determinar el impacto de los comestibles con THC incluido sobre las capacidades cognitivas de las personas, así como también sus efectos a largo plazo, tanto para quienes los consuman con frecuencia como para los que lo hagan ocasionalmente.

No obstante, se trata de un estudio algo complejo. En primer lugar por los aspectos éticos que limitan la experimentación con humanos, y en caso de poder reunir una población humana que la consuma, faltarían datos sobre su exposición previa al THC y otras drogas.

Este estudio en particular representó un reto por el simple hecho de lograr que los ratones se autoadministraran la masa con THC tal como lo hacen los seres humanos. Sin embargo, lo lograron y pudieron constatar algunos de los efectos más inmediatos en su consumo. Pero además, observaron que lo ratone pueden elegir de manera voluntaria consumir dosis de THC y hacerlo más de una ocasión.

Efectos de los comestibles de marihuana

A pesar de que ha sido legalizada en algunas partes del mundo y ya se elaboran productos comestibles que incluyen el THC, lo cierto es que aún se sabe poco sobre los efectos que tienen estos sobre el organismo.

Esta forma de consumo se ha hecho muy popular entre la población, quizás por el hecho de que no tener que fumarla para percibir sus efectos psicoactivos parece un punto favorable para la salud en comparación con los riegos del tabaquismo. Tal como señala Smoker:

“La gente puede comprar galletas, dulces y todo tipo de cosas con THC en ellos. En el pasado, tenían que hacer sus propios brownies, o algo así, y ahora están cada vez más disponibles y aumentan su popularidad”.

Sin embargo, los comestibles de marihuana pueden resultar igualmente dañinos, pues muchos de estos poseen concentraciones de THC mucho más altas que el material vegetal del cual se extrae. Aunado a ello, las personas no son conscientes de la cantidad de la sustancia que están ingiriendo, lo cual los lleva a comer más de lo que deberían.

De hecho, recientemente citamos un reporte del Programa Canadiense de Vigilancia Pediátrica (CPSP) en el que se mencionan 16 casos de hospitalización por consumo de comestibles de cannabis, de los cuales seis eran niños pequeños.

Estos no necesariamente pudieron ser adquiridos por ellos, sino que pudieron haberlos confundido con algún otro comestible, pues muchos de estos son dulces y con formas atractivas para los niños.

Vemos pues cómo la inclusión de una droga aparentemente inofensiva puede resultar en varios eventos negativos que han logrado afectar incluso a los niños, quienes no han sido para nada recomendados para su consumo.

Referencia:

Self-administration of edible Δ9-tetrahydrocannabinol and associated behavioral effects in mice. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376871619301127?via%3Dihub