Seguramente alguna vez has escuchado que las personas celíacas no pueden consumir gluten, una proteína presente en diferentes cereales, principalmente trigo, cebada, avena y centeno, porque su organismo no lo procesa bien.

La afección se conoce como celiaquía o enfermedad celíaca: es un trastorno autoinmune que afecta al uno por ciento de las personas y está relacionado con una predisposición genética que ocasiona intolerancia al gluten. De hecho, cuando una persona que la padezca consume algo que lo contenga, poco tiempo después empiezan a presentar síntomas de malestar estomacal.

Recientemente, un equipo de científicos se interesó en descubrir por qué las personas con enfermedad celíaca empiezan a tener náuseas horas después de ingerir gluten. Sus hallazgos se han publicado en la revista Science Advances y revelan que se debe a células autoinmunes que estimulan el estómago luego de encontrarse con el gluten.

Las citocinas revuelven el estómago en la enfermedad celíaca

Hasta ahora, se sabía que de células inmunes llamadas células TCD4+, conocidos como un tipo de linfocitos, reaccionan a las proteínas del gluten en el trigo, la cebada y el centeno, ocasionando año al intestino delgado.

En una persona no celíaca, las células T se aceleran apenas luego de uno o dos días posteriores a la exposición con la proteína que desencadena la actividad. Pero en contraste, las personas que sufren celiaquía, presentan náuseas, dolor y vómitos una o dos horas después de consumir gluten.

Robert Anderson, científico jefe de ImmusanT Inc. en Cambridge, Massachusetts, una compañía que desarrolla vacuna para proteger a las personas contra las enfermedades autoinmunes, lideró la investigación.

Él y sus colegas reunieron a una serie de personas que sufrían enfermedades celíacas y les inyectaron péptidos de gluten debajo de la piel o les dieron una bebida que contenía harina de trigo.

Observaron que, en efecto, luego de dos horas de la exposición al gluten, los participantes presentaron náuseas y otros vomitaron. Esto a cusa de un aumento en los niveles de citosina, también llamada interleucina-2, o IL-2 y otros químicos del sistema inmunológico. Así lo indican los autores en su publicación:

“La inyección de péptidos elevó al menos 15 citocinas plasmáticas, siendo IL-2, IL-8 e IL-10 las más prominentes (aumento del cambio de pliegue a las 4 horas de 272, 11 y 1.2, respectivamente). IL-2 e IL-8 fueron las únicas citocinas elevadas a las 2 horas, antes del inicio de los síntomas. Después de la ingestión de gluten, IL-2 fue la citocina más temprana y prominente (cambio de 15 veces a las 4 horas)”.

Cuando los pacientes comieron gluten, los síntomas y las citocinas aumentaron al mismo tiempo“, dijo Anderson.

Ahora conscientes de que las células T y en particular las citocinas son las causantes de dichos síntomas, los investigadores tienen más información que podría servirles para crear tratamientos más eficientes para la enfermedad, así como perfeccionar los ya existentes.

Asimismo, se puede diagnosticar la enfermedad celiaca sin necesidad de exponer repetidamente a los pacientes al gluten simplemente midiendo los niveles de IL-2 en la sangre.

Referencia:

Cytokine release and gastrointestinal symptoms after gluten challenge in celiac disease. https://advances.sciencemag.org/content/5/8/eaaw7756