En comparación con los hombres, las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia. Aunque las razones de esta disparidad no están claras, recientemente se han sugerido las diferencias en la respuesta fisiológica al estrés como factores contribuyentes potenciales.

En este sentido, un nuevo análisis realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins ha relacionado las experiencias estresantes de la vida entre las mujeres de mediana edad con una mayor disminución de la memoria en la edad adulta.

Efectos adversos

Las experiencias estresantes generan respuestas fisiológicas, incluyendo la liberación de glucocorticoides (principalmente cortisol) a través de la activación del eje hipotalámico-hipófisis-adrenal (HPA).

En las mujeres, una mayor cantidad de experiencias de vida estresantes en la mediana edad se relacionó con peores resultados en las pruebas de aprendizaje y memoria más adelante en la vida.

En numerosos estudios se han demostrado los efectos adversos de la liberación prolongada de glucocorticoides inducida por el estrés sobre la estructura del hipocampo en el aprendizaje y la memoria.

Dado que el efecto del aumento de la edad sobre la respuesta del cortisol al estrés psicológico es casi tres veces mayor en las mujeres que en los hombres, las mujeres pueden ser cada vez más vulnerables a los efectos cognitivos del estrés a medida que envejecen.

Para explorar más a fondo si las experiencias estresantes de la vida pueden vincularse con el desarrollo de problemas de memoria a largo plazo en mujeres, el equipo utilizó datos recopilados de 909 que formaron parte del estudio del Área de Captación Epidemiológica del Instituto Nacional de Salud Mental, el cual reclutó participantes de 1981 a 1983 para determinar la prevalencia de trastornos psiquiátricos.

De la muestra estudiada, alrededor del 63 por ciento eran mujeres y el 60 por ciento eran blancas. Después de la inscripción, los participantes fueron revisados tres veces: en 1982, entre 1993 y 1996, y entre 2003 y 2004. Los participantes tenían una edad promedio de 47 años durante la revisión realizada en la década de 1990.

Estrés crónico

En la última revisión, se preguntó a los participantes si experimentaron un evento traumático en el último año, como ataque físico, violación, atraco, algún otro evento violento, recibir una amenaza o vivir un desastre natural. Alrededor del 22 por ciento de los hombres y el 23 por ciento de las mujeres informaron al menos un evento traumático en el último año.

En comparación con los hombres, las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia.

También se les preguntó sobre experiencias estresantes de la vida, como el matrimonio, el divorcio, la muerte de un ser querido, pérdida del trabajo, lesiones o enfermedades graves, la jubilación o el nacimiento de un niño. Alrededor del 47 por ciento de los hombres y el 50 por ciento de las mujeres informaron haber tenido al menos una experiencia de vida estresante en el último año.

En la tercera y cuarta revisión, los investigadores evaluaron a los participantes mediante una prueba estandarizada de aprendizaje y memoria. El equipo descubrió que tener una mayor cantidad de experiencias de vida estresantes durante el último año en la mediana edad en las mujeres estaba relacionado con peores resultados en las pruebas de aprendizaje y memoria.

Las mujeres que no experimentaron experiencias de vida estresantes en el último año en la tercera visita pudieron recordar en promedio 0,5 palabras menos cuando recibieron la misma prueba de memoria en la cuarta revisión.

Sin embargo, las mujeres con una o más experiencias de vida estresantes recordaron en promedio una palabra menos en la cuarta visita, en comparación con la tercera visita. La capacidad de reconocer palabras disminuyó en un promedio de 1,7 palabras para mujeres con al menos un factor estresante en la tercera visita en comparación con una disminución de 1,2 palabras para mujeres sin factores estresantes en la mediana edad.

Esta tendencia no se observó en las mujeres que tuvieron eventos traumáticos, lo que sugiere que el estrés continuo, como el experimentado durante un divorcio, puede tener un impacto más negativo en el funcionamiento del cerebro.

Los investigadores dicen que la reducción del estrés no ha recibido mucha atención en comparación con otros factores que pueden contribuir a la demencia o el Alzheimer, y que valdría la pena explorar técnicas de manejo del estrés como una forma de retrasar o prevenir estos trastornos.

Referencia: Stressful life events and cognitive decline: Sex differences in the Baltimore Epidemiologic Catchment Area Follow‐Up Study. Journal of Geriatric Psychiatry, 2019. http://dx.doi.org/10.1002/gps.5102