La hipótesis de los Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad postula que las exposiciones ambientales adversas durante períodos críticos de desarrollo intrauterino conducen a cambios en el feto que persisten después del nacimiento, y que afectan la trayectoria de salud del individuo determinada genéticamente.

Estos cambios aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades más adelante en la vida, como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos.

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El impacto de las estaciones

Estas exposiciones adversas pueden incluir una dieta materna deficiente y el tabaquismo, así como trastornos del estado de ánimo materno como la depresión prenatal o la ansiedad. Un área de investigación relativamente inexplorada es el impacto de las estaciones en el estado de ánimo de la madre y, en consecuencia, en los resultados posteriores para el niño.

El resultado de la investigación podría explicar por qué estos trastornos psiquiátricos son más comunes en las personas nacidas durante los meses de invierno.

Bajo esta perspectiva, los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Cardiff en Reino Unido, muestran que los niveles de cortisol, la llamada hormona del estrés, son más altos en las mujeres que dan a luz en otoño e invierno que en aquellas que dan a luz en primavera o verano.

Utilizando datos del estudio longitudinal Grown in Wales, los investigadores examinaron la relación entre las estaciones y las concentraciones de cortisol salival, los síntomas de depresión y ansiedad, y los percentiles de peso al nacer personalizados en mujeres embarazadas del sur de Gales.

Las mediciones de cortisol se utilizan ampliamente como un biomarcador robusto en la investigación relacionada con el estrés, incluyendo problemas de salud mental como la ansiedad materna y la depresión.

El cortisol es producido por la corteza suprarrenal y liberado en el torrente sanguíneo en respuesta a las señales del hipotálamo a través de la glándula pituitaria. En el embarazo, se sabe que los niveles de cortisol materno se incrementan de forma natural en respuesta al aumento de la actividad del eje HPA (hipotálamo-hipófisis-suprarrenal), con un retorno a los niveles previos al embarazo después del parto.

Niveles más altos

Los datos para el estudio, que incluyó 316 mujeres, se recopilaron en la cita prequirúrgica de cesárea electiva e inmediatamente después del nacimiento, a través de un extenso cuestionario y notas registradas. Los investigadores obtuvieron de muestras de saliva materna para determinar los niveles de cortisol.

La investigación muestra que los niveles de cortisol son más altos en las mujeres que dan a luz en otoño e invierno.

Si bien el equipo encontró un vínculo entre la temporada y las concentraciones de cortisol salival a término, no encontró una asociación entre la temporada y los síntomas de salud mental o el peso al nacer reportados por la madre.

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Los investigadores señalan que los resultados del estudio solo muestran que las mujeres que dan a luz en invierno u otoño tienen niveles más altos de cortisol.

Como los niveles más altos de cortisol en mujeres embarazadas se han asociado previamente con un mayor riesgo de que los niños desarrollen trastornos de salud mental, el hallazgo podría explicar por qué estos trastornos son más comunes en las personas nacidas durante los meses de invierno.

Referencia: Seasonal variation in salivary cortisol but not symptoms of depression and trait anxiety in pregnant women undergoing an elective caesarean section. Psychoneuroendocrinology, 2019. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2019.05.029

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