La ola de calor que causó estragos en Europa a fines de julio ha migrado hacia el norte estacionándose sobre Groenlandia, y a medida que aumenta la temperatura, la capa de hielo responde de la única manera que sabe: derritiéndose.

Durante el mes de julio, la asombrosa cantidad de 217 mil millones de toneladas (197 mil millones de toneladas métricas) de agua producto del deshielo, fluyeron de la capa de hielo de Groenlandia hacia el Océano Atlántico en julio. El peor día de derretimiento fue el 31 de julio, cuando 11 mil millones de toneladas (10 mil millones de toneladas métricas) de hielo derretido se vertieron en el océano.

Ola de calor

Este deshielo masivo representa uno de los peores derretimientos desde el año 2012. Ese año, el 97 por ciento de la capa de hielo de Groenlandia experimentó fusión. Este año, hasta ahora, el 56 por ciento de la capa de hielo se ha derretido, pero las temperaturas han sido más altas que durante la ola de calor de 2012.

El derretimiento de la capa de hielo registrado en Groenlandia se evidencia en la aparición de nuevos lagos.

Si bien para muchos en el continente europeo este deshielo puede parecer algo geográficamente distante, sus efectos son de gran alcance y consecuentes para todos los residentes costeros del mundo.

Groenlandia ya es el mayor contribuyente al aumento moderno del nivel del mar y este derretimiento registrado en julio, tuvo un impacto equivalente a un aumento de 0,5 mm en los niveles globales del mar.

Este incremento puede parecer intrascendente, pero cada aumento del nivel del mar, por pequeño que sea, genera una plataforma más propicia para que las tormentas inunden más fácilmente la infraestructura costera.

Esta fusión se produjo a consecuencia de una ola de calor que se extendió por toda Europa en julio, estableciendo récords de temperatura en Francia y Groenlandia, y este mes de junio fue el junio más caluroso jamás registrado en todo el mundo.

Preocupante derretimiento

Este calentamiento global masivo coincide con un aumento drástico en los niveles de dióxido de carbono atmosférico, a niveles no vistos en los últimos 2 millones de años.

Aunque el incremento del nivel del mar por causa de este deshielo parece intrascendente, su efecto es de gran alcance y genera consecuencias en las costas de todo el mundo.

Si bien el aumento del nivel del mar es un efecto preocupante del derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia, la circulación de la masa de aire es otro problema.

Las grandes masas de agua dulce vertidas en el mar permanecen en la superficie –porque el agua salada es más pesada– alterando las corrientes de circulación de aire y creando patrones climáticos inusuales, que según los expertos, favorecen los eventos climáticos extremos. Además, el calor también fomenta la evaporación, lo que provoca una formación acelerada de nubes y fuertes lluvias.

A largo plazo, se espera que el cambio climático cause un derretimiento más rápido, aún más extremo de lo previsto incluso en los peores escenarios modelados hace solo unos años. Eso significará un empeoramiento de las tormentas, costas inundadas y millones de refugiados climáticos.

El Ártico en su conjunto se está calentando a un ritmo que es dos veces más rápido que el resto del mundo, un fenómeno que es consecuencia directa del calentamiento global generado por la indiscriminada actividad humana.

Referencia: Polar Portal: Greenland Surface Conditions, 2019. https://bit.ly/2Zs0JNS