La lactancia materna es un acto natural que resulta ser increíblemente importante en la relación entre las madres y sus bebés durante los primeros meses de vida. Esta aporta una gran cantidad de nutrientes que son fundamentales para el desarrollo del bebé, pues lo ayuda a crecer y a hacerse fuerte.

Sin embargo, como todo, la lactancia materna está rodeada de muchas creencias, las cuales han tomado forma gracias a la sociedad. Es por esto que hoy nos encargaremos de desmentir algunas afirmaciones que se han arraigado muy fuertemente acerca del acto de dar pecho a los bebés.

Los pechos pequeños dan poca leche

Esta frase se escucha constantemente, pero no podría ser más falsa. En realidad, el tamaño de los senos de una mujer no determina la cantidad de leche que producirán, lo que realmente lo hace es el bebé en sí mismo. 

La UNICEF afirma que este proceso funciona como la oferta y la demanda, es decir que los pechos de las madres producirán tanta leche como lo necesite su hijo. De lo que sí deberían preocuparse es de que el bebé haga tomas frecuentes y que se le amamante con una postura correcta.

Los pezones planos o invertidos no permiten amamantar

Es verdad que en alguna ocasiones, esta condición puede generar algún tipo de dificultad, pero no se trata de todos los casos. El beber leche, los bebés no solo se enganchan del pezón, sino que tienen mucha más masa de donde agarrarse para poderse alimentar. Además, durante la lactancia, los pezones van sufriendo cambios, los cuales son atribuibles a la forma que el bebé se amamanta.

La madre debe consumir más comida para producir más leche

Durante el periodo de lactancia, las madres deberían tener una dieta balanceada, pero los tipos de alimentos ingeridos no influyen en la cantidad de leche que producirá la madre.

También se cree que ciertos alimentos que consuma la madre pueden dañar al bebé y esto, en cierta medida, tiene algo de razón. En general, las madres pueden consumir lo mismo que durante su embarazo, pero hay algunos alimentos, como la leche de vaca, refrescos, tés y chocolates, pueden provocar irritabilidad en el bebé cuando se ingieren en exceso.

La mujeres embarazadas deben dejar de lactar

Esto es falso, pues las mujeres en realidad pueden seguir amamantando a sus bebés aún estando embarazadas. La diferencia es que el sabor de la leche podría variar debido a la cantidad de hormonas en el cuerpo de la madre, pero esto no significa que su calidad se vea afectada.

El calostro debe desecharse

Para quienes no lo sepan, el calostro es la leche que la madre produce en los primeros tres días, la cual suele ser amarillenta y se cree que es antihigiénica porque ha pasado mucho tiempo en los pechos de la mujer.

¡Nada más alejado de la realidad! El calostro realmente es rico en proteínas, vitaminas y betacarotenos, la cual es una sustancia que previene enfermedades y resulta ser muy importante para el bebé en sus primeros días de vida.

Los bebés necesitan beber otros líquidos para fortalecer el estómago

La leche materna está compuesta por agua en 90%, por lo que puedes estar seguro de que no necesitaría de ningún tipo de aguas aromáticas o tés para complementar su nutrición.

En realidad, y luego de leer todos estos mitos, la mejor forma de alimentar correctamente a los bebés es dándoles leche materna cada vez que lo pidan, pues está comprobado que es más que suficiente para el desarrollo de los mismos en sus primeros meses de vida.

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