El trastorno del espectro autista (TEA) puede ser una condición muy difícil de diagnosticar, particularmente en niños pequeños. Un diagnóstico temprano ayuda a identificar métodos para hacer frente a los síntomas que podrían afectar el bienestar del niño, y esto podría garantizar una mejor calidad de vida en el futuro.

Actualmente, los médicos determinan si los niños tienen TEA basándose en entrevistas o mediante evaluaciones psicológicas. Desafortunadamente, ambos enfoques pueden ser estresantes ​​para los niños pequeños, lo que puede dar lugar a diagnósticos inexactos.

Una manera distintiva

Con esto en mente, un equipo de científicos de la Universidad de Waterloo en Canadá, ha desarrollado un método de detección en el que se rastrea la dirección de la mirada de los niños mientras observan imágenes de rostros.

Como método para evaluar los rasgos del autismo, la prueba de seguimiento ocular se presenta como una alternativa mucho menos estresante de realizar.

Según los investigadores, los niños con TEA parecen evaluar las caras de otras personas de una manera muy distintiva, y son estos minúsculos cambios los que detecta la nueva tecnología.

Los investigadores explican que la atención con la cual las personas con TEA se orientan y se dirigen a los rostros, así como las maneras en que exploran visualmente los rostros e interpretan la información de la mirada, parecen exhibir características distintas a los individuos de desarrollo típico.

A partir de esta premisa, los investigadores desarrollaron un método específico de evaluación facial para detectar los rasgos de autismo desde una edad temprana.

Para desarrollar este novedoso método de diagnóstico y descubrir exactamente cómo los niños autistas pueden ver las caras de manera diferente en comparación con sus pares neurotípicos, los investigadores trabajaron con un grupo de 17 niños autistas con una edad promedio de 5,5 años y 23 niños neurotípicos con un edad promedio de 4,7 años.

Siguiendo la mirada

El equipo mostró a cada niño 44 fotografías con diferentes caras, cada una de las cuales se mostraba en una pantalla conectada a un sistema de seguimiento ocular. Este sistema especializado fue capaz de localizar con precisión dónde se dirigía la mirada de cada niño y a qué puntos de la cara observaban.

Actualmente, el diagnóstico de autismo se basa en entrevistas o evaluaciones psicológicas, pero ambos enfoques pueden ser estresantes para los niños, especialmente para los más pequeños.

Los investigadores se centraron en siete áreas clave de interés: debajo del ojo derecho, en el ojo derecho, debajo del ojo izquierdo, en el ojo izquierdo, en la nariz, en la boca y en otras partes de la pantalla.

Las pruebas revelaron que, en comparación con los niños neurotípicos, los niños autistas que participaron en este estudio pasaron mucho más tiempo observando la boca y significativamente menos tiempo mirando los ojos.

Los investigadores sostienen que, como método para evaluar los rasgos del autismo, realizar una “prueba de seguimiento de la mirada” sería mucho menos estresante para un niño pequeño que las alternativas de diagnóstico actuales.

No obstante, el equipo espera que una vez que el sistema haya sido refinado, se pueda combinar con los procedimientos de diagnóstico tradicionales.

Referencia: Network centrality analysis of eye-gaze data in autism spectrum disorder. Computers in Biology and Medicine, 2019. https://doi.org/10.1016/j.compbiomed.2019.103332