El envejecimiento es un proceso complejo asociado a cambios múltiples, entre los que destacan los relacionados con la composición corporal. Las consecuencias de estos cambios y cómo influyen en la supervivencia a largo plazo de los adultos mayores aún no están claras.

No obstante, los resultados de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Sao Paula, aportan información esclarecedora al respecto al revelar que la evaluación de la composición corporal, especialmente la masa muscular apendicular (brazos y piernas), puede ser una estrategia efectiva para predecir la longevidad en personas mayores de 65 años.

Estudiando la composición corporal

A medida que envejecemos, hay un aumento progresivo de la grasa corporal con la reducción concomitante de la masa muscular y el contenido de agua. Muchos de estos cambios en la composición corporal son difíciles de detectar en la práctica clínica utilizando medidas antropométricas simples, como el peso total y el índice de masa corporal (IMC).

Cuando la sarcopenia se combina con la osteoporosis, aumenta la vulnerabilidad de las personas mayores.

Actualmente, el mejor método para el análisis de la composición corporal en la práctica clínica es la como absorbciometría de rayos X de energía dual (DXA), una técnica también conocida como escaneo de densidad ósea. Sin embargo, los pocos estudios disponibles que evalúan la composición corporal por DXA y el riesgo de mortalidad en ancianos tienen algunas limitaciones.

Para profundizar en este sentido, el equipo de investigación examinó la asociación entre la composición corporal por DXA y la mortalidad en una cohorte de sujetos de edad avanzada.

De junio del año 2005 a julio de 2007, un total de 1.025 sujetos mayores fueron inscritos en el Estudio de Envejecimiento y Salud de Sao Paulo, una encuesta de prevalencia de fracturas osteoporóticas.

Todos los sujetos inscritos fueron sometidos a un cuestionario de estilo de vida, pruebas de laboratorio, prueba de DXA de composición corporal completa y radiografías de la columna vertebral realizadas el mismo día.

Entre 2010 y 2012, todos los sujetos inscritos fueron invitados a participar en una segunda evaluación. De los 1.025 participantes en el primer estudio, 839 (516 mujeres, 323 hombres) estuvieron de acuerdo en participar en la evaluación prospectiva y fueron monitorizados durante aproximadamente cuatro años.

Menos masa muscular, mayor mortalidad

Durante ese tiempo, los investigadores estimaron la grasa total y utilizaron la masa magra apendicular (ALM) ajustada para grasa y ALM dividida por la altura² para determinar la presencia de baja masa muscular. La mortalidad se registró durante el seguimiento.

A medida que envejecemos el cuerpo pierde masa muscular, lo que se conoce como sarcopenia.

El objetivo de los investigadores fue examinar la relación entre los parámetros de composición corporal, incluida la masa muscular y la masa grasa, con mortalidad por todas las causas durante el período de estudio, registrando que entre los 839 participantes hubo 132 muertes (15,7 %).

El análisis de estos datos reveló que el riesgo de mortalidad por todas las causas aumentó casi 63 veces durante el período de seguimiento en mujeres con baja masa muscular apendicular y 11,4 veces en hombres.

Los investigadores explican que cuando la sarcopenia, pérdida gradual de masa muscular asociada con el envejecimiento, se combina con la osteoporosis, aumenta la vulnerabilidad de las personas mayores, ya que se vuelven más propensas a caídas, fracturas y otras lesiones físicas, las cuales se sabe, se correlacionan con la mortalidad en personas de edad avanzada.

Referencia: Association of Appendicular Lean Mass, and Subcutaneous and Visceral Adipose Tissue With Mortality in Older Brazilians: The São Paulo Ageing & Health Study. Journal of Bone and Mineral Research, 2019. https://doi.org/10.1002/jbmr.3710