Aunque se ha establecido que mudarse de casa durante la infancia está asociado con una peor salud en los niños, se sabe poco sobre el posible impacto que un cambio de residencia durante el embarazo pudiera tener en la salud del futuro bebé.

A fin de enriquecer nuestra comprensión al respecto, un equipo de científicos de la Universidad de Washington realizó un estudio cuyos resultados muestran que el cambio de residencia durante el primer trimestre del embarazo está relacionado con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, y adicionalmente, puede aumentar el riesgo de tener un bebé más pequeño de lo esperado.

Evidencia de riesgo

Para el estudio, el equipo utilizó datos de certificados de nacimiento de bebés nacidos en el estado de Washington de madres de al menos 18 años de edad, entre los 2007 y 2014. Los investigadores utilizaron muestras aleatorias para incluir a 28.011 mujeres que se habían mudado de casa durante el primer trimestre de embarazo y 112.451 madres que no se mudaron.

La tensión física de la mudanza, la interrupción del apoyo social y la reacción biológica al estrés, se encuentran entre los posibles mecanismos subyacentes al efecto observado.

Las mujeres que se mudaron durante el primer trimestre de embarazo ya estaban expuestas a una serie de factores de riesgo de bajo peso al nacer y parto prematuro. En comparación con las mujeres que no se mudaron de casa al principio del embarazo, las mujeres que sí lo hicieron eran más jóvenes, tenían menor nivel educativo, vivían en áreas con niveles promedio de ingreso familiar más bajos, tuvieron otros hijos o fumaban durante el embarazo.

Sin embargo, incluso después de tener en cuenta estos factores potencialmente influyentes, un cambio de domicilio durante el primer trimestre de embarazo se asoció con un mayor riesgo de bajo peso al nacer: 6,4 por ciento frente a 4,5 por ciento.

De manera similar, el riesgo de parto prematuro para las mujeres que se mudaron durante el primer trimestre fue del 9,1 por ciento, en comparación con el 6,4 por ciento para las que no lo hicieron. Una mudanza en los primeros meses de gestación también se asoció con un riesgo ligeramente mayor de dar a luz a un bebé más pequeño de lo esperado (9,8 vs 8,7 por ciento)

Posibles mecanismos

Los investigadores destacaron que los resultados del estudio son observacionales y no establecen la causalidad, por lo tanto, no demuestran que mudarse de casa causa bajo peso al nacer o prematuridad.

El estudio es uno de los primeros en evaluar el posible impacto que un cambio de residencia durante el embarazo pudiera tener en la salud del futuro bebé.

No obstante, los investigadores sugirieron que entre los posibles mecanismos que subyacen a esta observación se puede encontrar la interrupción de la atención médica, la tensión física de la mudanza, la interrupción del apoyo social y la reacción biológica al estrés.

En referencia a los hallazgos, la doctora Julia C. Bond, académica en el Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington y coautora del estudio, comentó:

“La mudanza puede interrumpir el acceso de una mujer a su médico de cabecera o partera, y el estrés físico y mental también puede contribuir a estos pobres resultados, pero se necesita más investigación para determinar las causas subyacentes exactas del efecto observado”.

Referencia: Residence change during the first trimester of pregnancy and adverse birth outcomes. Journal of Epidemiology & Community Health, 2019. http://dx.doi.org/10.1136/jech-2018-211937