A medida que crecemos, obtenemos más responsabilidades. Podemos decir que cuando nacemos, nos limitamos a hacer lo que mejor nos viene: comer, dormir y en uno que otro momento ser tiernos.

Pero conforme pasa el tiempo y cambia nuestro cuerpo, desarrollamos empatía, aprendemos a hablar, a caminar y a desenvolvernos en nuestro entorno, empezamos a realizar otras actividades. Debemos hacer la cama, la tarea de la escuela, asearnos y de vez en cuando asistir a una disciplina extracurricular.

Esto solo es un adelanto de lo que se avecina cuando nos hacemos mayores. Entonces llega la universidad, los trabajos durante los fines de semana y los quehaceres, una época donde suelen adquirirse muy malos hábitos. Entre ellos, los desvelos estudiando, saltarse las comidas y, aunque pocos lo crean, aislamiento social, sobre todo en las épocas de exámenes.

Y no termina allí. La cosa cambia un poco cuando por fin obtenemos un empleo como profesionales. Entonces queremos dar lo mejor de nosotros, hacemos horas extras a veces no remuneradas, y trabajamos durante la hora del almuerzo. Cuando sumamos todo esto junto con mal dormir, escasa vida social y escasa actividad recreativa, es probable que obtengamos un adulto solitario, triste e inconforme, aun si es exitoso en el ámbito laboral.

La necesidad de una vida equilibrada

Dale A Tus Ojos Un Descanso
Dedicarnos únicamente a trabajar o a estudiar no es sano. El ser humano necesita relacionarse con otros, realizar actividades recreativas, dormir y meditar.

En nuestra cultura, valoramos la productividad, ya sea en el trabajo o en los estudios, pero a veces para cumplir con ella, sacrificamos cosas que también merecen especial atención en nuestras vidas.

Pero es un hecho que simplemente no podemos dedicarnos solo a una cosa en nuestra existencia. Sí, podemos tener el mismo trabajo durante un largo tiempo y disfrutarlo o no, pero aún dentro de esta rutina, debemos tener momentos de descanso.

Con ello nos referimos a algo tan simple como respetar el horario de descanso, de cada comida, los fines de semana y actividades recreativas. Y aunque parezca difícil de creer, mantener estos hábitos saludables podría incluso impulsar nuestra productividad cuando sea necesario.

Relaciones sociales

La interacción con nuestros familiares y amigos es necesaria para sentir que pertenecemos y que contamos con otros.

Los seres humanos son gregarios, necesitan el uno del otro para desenvolverse y para sobrevivir, y esto ha sido corroborado por la ciencia a lo largo de los años. Pero ahondando un poco más, encontramos que no solo es necesario interactuar con otros, sino también establecer relaciones de calidad, y para ello es necesario cultivar el afecto.

Los estudios en torno al tema aseguran que las personas aisladas, que no carecen de amistades sólidas y relaciones familiares, están más inconformes con su vida doméstica y laboral. Pero también alarma el hecho de que vivir en estas condiciones aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y, en definitiva, reducir sus años de vida.

De modo que luego de una semana agitada de trabajo, no está nada mal reunirse con un amigo a hablar o tomar un café, visitar a los parientes o hacer un pastel y llevar un trozo a nuestros seres queridos.

Recreación

Practicar un deporte en nuestro tiempo libre puede ayudar a liberar estrés y mejorar la sensación de bienestar general.

Como hemos dicho hasta ahora, no solo podemos dedicarnos a trabajar o a estudiar. En nuestros tiempos, gozamos de una amplia variedad de alternativas de entretenimiento, unas más sanas y seguras que otras, que van mucho más allá de quedarse dormido viendo una película en televisión.

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Salir de la oficina es necesario, y de vez en cuando, salir de casa también. El deporte, la música, yoga, o simplemente ir de compras son actividades que pueden estimular nuestro cuerpo y mente a liberar el estrés y olvidar un poco la rutina que comprende nuestra mera existencia.

La mejor parte de ello es que no solo se trata de diversión. Arriesgándonos a realizar actividades nuevas y diferentes de las que acostumbramos, tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo. Y esto bien podría servirnos en el trabajo, en los estudios o incluso llevarnos a emprender un nuevo negocio o hobbie.

Descanso y meditación

El descanso es primordial para los seres humanos. Se recomienda dormir entre 7 y 8 horas y media cada día.

En varias oportunidades hemos hablado de la importancia del descanso en la vida de los seres humanos. Cuando no dormimos o dormimos mal, nuestra presión arterial se eleva y de hacerse costumbre, podríamos desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Pero la falta de sueño tiene efectos más fáciles de percibir, como una expresión de agotamiento en nuestro rostro, líneas de expresión más acentuadas y ojeras prominentes y oscurecidas. Esto acompañado de la sensación de cansancio corporal y desánimo.

Lo recomendable es dormir entre siete y ocho horas y media cada día, y mientras más temprano en la noche mejor. Para ello, se recomienda también un ambiente propicio: luces apagadas, temperatura cómoda, silencio y una buena superficie donde recostar nuestros cuerpos.

Aun cuando no seamos deportistas y nuestro trabajo no implique estar en movimiento, nuestro cuerpo puede sentirse sumamente agotado. De hecho, las tareas que necesitan altos niveles de concentración, como la redacción de informes, libros, cálculos hidráulicos o sesiones de estudio extendidas, de igual manera consumen grandes cantidades de energía y nos hacen sentir saturados en algún momento.

Cuando no hay demasiado tiempo para dormir, entonces también puede recurrirse a la meditación consciente, también conocida como mindfulness. Se trata de una técnica muy extendida como terapia contra el estrés y la ansiedad desde hace varios años, y parece dar resultados satisfactorios en quienes la aplican.

La meditación consciente consiste en dejar de pensar en el pasado o el futuro, y enfocarse simplemente en el presente. Con apenas cinco o 10 minutos dedicados plenamente a ello durante el día, puede reducirse el estrés y la ansiedad, y con ello mejorar el bienestar general.

Recordemos que se trata principalmente de equilibrio. Ser exitoso en nuestro trabajo o en los estudios, o al menos cumplir con dichas responsabilidades, requiere esfuerzo y dedicación. El hecho de necesitar interacción social, descanso y otras actividades no implica que debamos dejar de segundo lugar lo anterior. Simplemente debemos encontrar un punto en el que podamos hacer todo esto sin que ello implique un daño para nuestra salud mental y física.

Referencia:

Give me a break: the importance of taking time out. https://www.murdoch.edu.au/news/articles/give-me-a-break-the-importance-of-taking-time-out

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