Muchas veces nos hemos encontrado con personas que afirman que hablar con las plantas de una forma gentil ayuda a que estas crezcan más, sean más bonitas e, incluso, florezcan. Esa afirmación está tan arraigada en nuestra sociedad que es prácticamente considerado un hecho real y factible.

Pero… ¿realmente lo es?

Las plantas son inteligentes

La verdad es que, a pesar de que están en todas partes y es posible estudiarlas, la ciencia sabe muy poco sobre las plantas. Muchas de las afirmaciones científicas son parte de una hipótesis, pero aún así, y a pesar de no tener cerebro, se cree que estas tienen cierta inteligencia que les permite sobrevivir.

La científica Gabriela Auge ha manifestado la devoción que tiene a las plantas, pues son organismos muy complejos que tienen la capacidad de transmitir información. Afirma que “las plantas tienen una suerte de memoria. Hay algo que pasa de generación en generación. No sabemos cómo es ese lenguaje, cómo una planta le cuenta a su hija sobre el ambiente en el que creció. Eso me quita el sueño”.

El botánico italiano Stefano Mancuso ha dedicado su vida a las plantas y también afirma que estas tienen la capacidad de reaccionar ante situaciones adversas de una forma muy inteligente. Lo descubrió mediante un sencillo experimento en el que colocó un obstáculo frente a la raíz de una planta para que esta chocara con el mismo y luego creciera hacia otro lugar. 

Sin embargo, para su sorpresa, esto no fue lo que sucedió, pues algunos centímetros antes del contacto, la raíz ya comenzaba a desviarse, para rodear el problema sin llegar a rozarlo y, además, decidía cuál camino tomar para cruzar más rápido.

¿Pueden reaccionar con el habla?

Muy poco se ha indagado sobre el tema, pero una investigación que data de la época de los 60 por el agente norteamericano Cleve Backster generó un resultado bastante impresionante.

En una tarde de ocio, el agente de la CIA decidió probar qué sucedería si le conectaba el detector de mentiras a una de las plantas que tenía en su oficina. Resulta que, cada vez que se acercaba a regarlas o manifestaba su afecto hacia ellas, estas generaban una respuesta muy similar a la de los humanos en los interrogatorios cuando presentaban sentimientos positivos.

Anonadado, el agente decidió probar si surtía el mismo efecto pero con reacciones negativas, así que se acercaba a la planta con tijeras o con fuego. Para su sorpresa, la planta emitía señales similares a las presentadas por los humanos cuando sentían temor.

Otro experimento bastante curioso fue el que se hizo en el famoso programa Mythbusters, en el cual construyeron cinco invernaderos iguales a los que les aplicaron los mismos cuidados. La diferencia fue que al primero lo dejaron completamente en silencio, al segundo le hablaron gentilmente, al tercero le gritaban cosas negativas, al cuarto le pusieron música de Mozzart y al quinto, le dejaron un estruendoso heavy metal.

Como resultado, el último invernadero con el heavy metal fue el que tuvo las plantas más grandes y que dieron los guisantes más impresionantes. Es así como el experimento concluyó que la cantidad de ruido es lo que realmente importa al momento de ayudar a las plantas a crecer.

Las plantas escuchan

Por último, es necesario hablar sobre algunos experimentos que afirman que las plantas realmente pueden reaccionar a la música debido al efecto que las ondas de sonido tienen sobre ellas. Es decir, dependiendo de la frecuencia se obtendrá alguna reacción por parte de la planta.

Por ejemplo, el estudio determinó que las raíces de maíz tienden a crecer hacia una fuente de sonido de 200 -300 Hz.

En fin, estos estudios concluyentes sometieron a las plantas a horas y horas de sonidos sin parar, por lo que realmente no podríamos afirmar que hablarles durante algunos minutos al día podrían hacer la diferencia. Sin embargo, puede que algo de música sí lo haga.

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