La función pulmonar es un marcador objetivo bien conocido de la salud respiratoria y un predictor de morbilidad y mortalidad cardiorrespiratoria a lo largo del curso de la vida. Dado que la función pulmonar se extiende desde la infancia hasta la edad adulta, es importante identificar los factores que influyen en el desarrollo de la función pulmonar en los primeros años de vida.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), la Universidad de Bristol y el Colegio Imperial de Londres, reportan una asociación entre una mayor actividad física regular durante la infancia y mayores medidas de función pulmonar en las adolescentes.

Identificando trayectorias

Para el estudio, el equipo de investigación utilizó los datos del Estudio Longitudinal Avon de Padres e Hijos (ALSPAC), también conocido como “Los niños de los años 90“, una cohorte de niños nacidos en el condado de Avon, Inglaterra durante los años 1991 y 1992. Este reclutamiento resultó en una cohorte de 14.305 niños que fueron seguidos regularmente por cuestionarios postales y exámenes de salud.

Los resultados del estudio muestran que promover la actividad física en la infancia podría ser muy beneficioso para la salud respiratoria más adelante en la vida.

Para identificar las trayectorias de actividad física, los investigadores analizaron los datos registrados por un acelerómetro durante períodos de siete días a los 11, 13 y 15 años. En complemento, la función pulmonar se calculó por espirometría, una prueba común utilizada para evaluar qué tan bien funcionan los pulmones, midiendo cuánto aire inhalaban, cuánto exhalaban y qué tan rápido exhalaban los niños a los 8 y 15 años de edad.

El análisis estadístico de estos datos reveló que menos del 7 por ciento de los participantes cumplieron las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de Salud, es decir, un promedio diario de al menos 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa.

Actividad física menguada

El equipo encontró que los niños eran sustancialmente más activos que las niñas. En ambos sexos, se identificaron tres trayectorias distintas de actividad física: baja: 39,8 % niños, 45,8 % niñas; moderada: 42,9 % niños, 41,4 % niñas; y actividad física alta: 17,3 % niños, 12,8 % niñas.

La función pulmonar es un marcador objetivo bien conocido de la salud respiratoria y un predictor de morbilidad y mortalidad cardiorrespiratoria a lo largo del curso de la vida.

Sin embargo, en las trayectorias de actividad física moderada y alta, las niñas registraron una mayor capacidad pulmonar (0.11 L  y 0.15 L, respectivamente) que sus pares menos activos. Curiosamente, los investigadores no observaron esta asociación en los niños.

En referencia a los hallazgos, la investigadora Judith García Aymerich, directora del programa de Enfermedades No Transmisibles y Medio Ambiente del en ISGlobal y coautora del estudio, expresó:

“La alta prevalencia de inactividad física observada en los niños es preocupante. Extrapolado a la población en su conjunto, este es un factor que podría tener un impacto considerable en la función pulmonar. Estos resultados muestran que las estrategias para promover la actividad física en la infancia podrían ser muy beneficiosas para la salud respiratoria de la población”.

Referencia: Physical-activity trajectories during childhood and lung function at 15 years: findings from the ALSPAC cohort. International Journal of Epidemiology, 2019. https://doi.org/10.1093/ije/dyz128