En humanos adultos, así como en muchas otras especies, bostezar es contagioso. Sin embargo, esta es un comportamiento que no se observa en los bebés, por lo que ha surgido la interrogante de si los infantes reconocen el bostezo.

En este sentido, los resultados de estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Chu-Dai en Tokio, Japón, ofrecen una nueva perspectiva para esta pregunta, al encontrar que los bebés de 5 a 8 meses de edad muestran actividad cerebral específica en respuesta al bostezo.

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Actividad cerebral

Para el estudio, el equipo de investigación abordó el tema utilizando experimentos de comportamiento y una técnica de neuroimagen conocida como espectroscopia de infrarrojo cercano funcional (fNIRS), la cual registra la actividad cerebral a través de respuestas hemodinámicas asociadas con el comportamiento de las neuronas.

Las pruebas revelaron que la actividad cerebral de los bebés aumentó en respuesta al bostezo, pero no a otros movimientos de la boca.

Inicialmente, con el fin de investigar si los bebés podían discriminar entre bostezos y otros movimientos de la boca, los investigadores presentaron a bebés de 3 a 8 meses, imágenes de personas bostezando y moviendo la boca uno al lado del otro, y se pudo evidenciar que los bebés observaron el bostezo durante más tiempo, un resultado que sugiere que los bebés pueden discriminar entre bostezos y otros movimientos faciales.

Posteriormente, el equipo midió la actividad cerebral de bebés de 5 a 8 meses de edad mientras observaban bostezos y otros movimientos de la boca usando fNIRS. Estudios previos han encontrado que las respuestas hemodinámicas en las áreas occipitotemporales aumentaron en respuesta al movimiento facial porque esta área desempeña un papel en el procesamiento facial.

Sobre la base de dicha evidencia, se esperaba que las respuestas hemodinámicas aumentaran cuando los bebés observaran bostezos en comparación con otros movimientos de la boca.

Resultado esperado

Tal como se esperaba, los resultados del experimento fNIRS revelaron que la respuesta hemodinámica de los bebés aumentó significativamente en áreas temporales bilaterales en respuesta al bostezo, pero no a otros movimientos de la boca.

Los investigadores midieron la actividad cerebral de los bebés utilizando una técnica de neuroimagen conocida como espectroscopia de infrarrojo cercano funcional (fNIRS).

Los investigadores sugieren dos posibles razones que sustentan la mayor activación en áreas temporales bilaterales para la presentación de bostezos en bebés. Primero, esta activación podría estar relacionada con la discriminación del movimiento de bostezo, igual que en los adultos.

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En segundo lugar, la familiaridad de los estímulos podría influir en la activación neural en las áreas temporales de los bebés. Hay dos tipos de familiaridad, uno a corto plazo, que se forma como resultado de la habituación, y el otro a largo plazo, que se forma debido a la exposición diaria.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio sugieren que las áreas temporales bilaterales están involucradas en el procesamiento del movimiento de bostezos incluso en bebés.

Referencia: Infant brain activity in response to yawning using functional near-infrared spectroscopy. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-47129-0

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