Neelam Vashi, director del Centro para la Piel Étnica en el Centro Médico de Boston dirigió una investigación publicada recientemente en Clinics in Dermatology en la que explica cómo ocurre el envejecimiento en los pacientes, así como las diferencias del proceso según cada tipo de piel, los factores genéticos y las exposiciones al medio ambiente.

Él y su equipo hicieron una revisión exhaustiva de 41 artículos publicados por pares entre 1970 y 2018, enfocados exclusivamente en el envejecimiento de la piel étnica. Cabe destacar que la información al respecto es bastante limitada.

Todas las pieles envejecen, aunque unas antes que otras

La piel oscura suele ser más gruesa que la piel blanca, lo cual retarda el proceso de envejecimiento.

Los investigadores encontraron que todos los tipos de piel mostrarán signos de daño por exposición a los rayos ultravioleta del sol. Entre estos, principalmente la decoloración de la piel, pérdida de colágeno (reconocida molécula responsable de la elasticidad de la misma), y/o cáncer de piel.

Tenemos que un aumento en el contenido de melanina, un pigmento de la piel, la predispone a sufrir hiperpigmentación, por lo que los individuos de color tienen mayor probabilidad de desarrollarla. Pero por otro lado, las pieles más gruesas son menos propensas a la formación de arrugas. Así señalan a los pacientes de ascendencia del este de Asia, que son más propensos a la hiperpigmentación, pero no presentan arrugas tan pronto como otros. Ocurre de manera similar con los individuos hispanos.

Ahora bien, el envejecimiento de la piel está muy influenciado por los fibroblastos, células que encargadas de estimular la cicatrización de heridas y la producción del ya mencionado colágeno. Los fibroblastos son responsables del aumento del groso de la piel de los pacientes afroamericanos, lo que explica que en estos las arrugas se presenten mucho después que en pacientes de piel blanca.

En cambio, los pacientes de ascendencia caucásica, como los europeos, norteafricanos y del sudoeste de Asia suelen tener una piel mucho más delgada que la de los afroamericanos. Es común que en ellos las arrugas sean más evidentes en compañía de la pérdida de elasticidad, así como una reducción del volumen de sus labios con los años.

De modo que aunque cada tipo de piel, ya sea caucásica, afroamericana, asiática oriental o hispana, tenga sus propias características en lo que respecta al envejecimiento, es un hecho que todas estas están sujetas a dichos efectos conforme transcurre el tiempo de vida de cada individuo.

“Las pieles caucásicas, afroamericanas, asiáticas orientales e hispanas tienen características distintivas del envejecimiento, pero todas las poblaciones comparten dispigmentación, arrugas y laxitud de la piel”.

Cada uno de los factores mencionados dependen también de la genética de cada raza, por lo que aunque ciertos hábitos saludables podrían retardar la aparición de las arrugas, “el envejecimiento es inevitable, y cada persona tendrá una experiencia única sobre cómo cambia su piel a medida que envejece”, según el mismo Vashi.

Tratamientos contra el envejecimiento

Sin embargo, no debemos resignarnos. Para retardar el envejecimiento de la piel y sobre todo, para evitar problemas de salud graves como el cáncer de piel, uno de los más comunes en los Estados Unidos, recomienda proteger la piel de los rayos ultravioleta. Para ello, el método más extendido es el uso de protector solar siempre que sea necesario.

Por su puesto, existen otros más complejos como los rellenos de toxinas y tejidos blandos y botulínicos pueden ayudar a tratar las arrugas y la flacidez de la piel.

Referencias:

Aging in skin of color. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0738081X1930077X?via%3Dihub