Desde pequeños hemos visto cómo alguno adultos se quedan hasta altas horas de la noche trabajando, y que incluso lo hacen durante los fines de semana sin descansar al menos un día de la semana.

También hemos escuchado que no se trata de un hábito nada sano, y aunque nos sintamos realizados con la remuneración económica o moral final, es probable que nuestro cuerpo no se sienta tan bien como debería.

Y no solo en lo que respecta a la salud física, sino también la mental. Para el desarrollo de los países, el trabajo es más que necesario, pero ciudadanos psicológica y físicamente sanos son más que primordiales para reducir los gastos de salud del estado. Pero más de una vez hemos visto que el exceso de trabajo genera estrés en las personas, y la falta de contacto social no laboral con otras personas acarrea sensación de soledad.

Hasta ahora, se considera como un horario de trabajo estándar ocho horas diarias, cinco días a la semana con dos días de descanso. Existen trabajos que merecen una excepción, como los que implican guardias: enfermeros, doctores, bomberos, policías, entre otros. Sin embargo, parece ser que los excesos van más allá de estas profesiones.

Pues bien, Andrei Shevchuky Anna Krasilnikova de la National Research University Higher School of Economics de Rusia, se han interesado en el tema. Han sido los primeros en determinar el alcance de las horas de trabajo no estándar en Rusia, así como en estudiar su impacto en la vida laboral y familiar de los individuos.

Empleados rusos trabajan más tiempo del estándar

Países con horarios de trabajo no estándar y porcentaje de empleados que los trabajan. Crédito: Andrei Shevchuk y Anna Krasilnikova.

Los investigadores utilizaron los resultados obtenidos de la Ronda 5 de la Encuesta Social Europea (ESS), aplicada a 27 países, incluía preguntas sobre las jornadas de trabajo en la noche y los fines de semana.

Encontraron que apenas el 41 por ciento de los rusos empleados no trabajan por las noches y que solo el 23 por ciento no trabaja los fines de semana, teniendo entonces muy altos porcentajes de individuos que trabajan más allá de las 8 horas diarias recomendadas.

Los resultados también indican que uno de cada dos empleados trabaja en turnos de noche al menos unas cuantas veces al mes, y uno de cada cuatro trabaja de noche varias veces a la semana, e incluso todos los días.

El 60 por ciento de los encuestados trabaja sábados y domingos al menos una vez al mes, y aproximadamente la mitad trabaja los fines de semana varias veces al mes o todas las semanas. Por su parte, el 36 por ciento de los empleados tiene ambos tipos de horarios de trabajo.

El resultado general fue el 64 por ciento de los empleados rusos tienen un horario de trabajo constante muy fuera del estándar. La mayoría de ellos fueron hombres con cargos altos y medianos, personal industrial altamente calificado y empleados de agricultura, comercio minorista y servicios.

Rusia entre los primeros cuatro países con horarios de trabajo no estándar

La encuesta de referencia para la investigación reveló que los países con las tasas más altas de horas de trabajo no estándar eran Croacia con 71 por ciento, Grecia con 70 por ciento y Polonia 65 por ciento.

En cambio, aquellos que presentaban menor tasa de horarios de trabajo no estándar eran Dinamarca, Francia y Portugal con 51 por ciento cada uno, Bulgaria con 50 por ciento, los Países Bajos con 49 por ciento e Israel 44 por ciento.

Por su parte, Rusia está entre los primeros cuatro países en los que los empleados aplican todos los tipos de horario de trabajo no estándar combinados, con elevadas tasas de trabajo nocturno y de fin semana.

Sin embargo, los autores del artículo no descartan que esta prevalencia sea aún más elevada, pues se estima que de los rusos que trabajan tienen empleo adicional. Aquí entra en juego una limitación de la encuesta, que se limita únicamente al empleo principal de los encuestados.

Horarios de trabajo no estándar tienen impacto negativo en la salud

Ahora bien, para estudiar el nivel de bienestar subjetivo y autoestima que experimentan los rusos bajo estos horarios, los investigadores aplicaron un análisis de regresión basado en un valor medio entre tres variables surgidas de las siguientes preguntas:

  1. ¿Con qué frecuencia una persona se siente demasiado cansada después del trabajo para disfrutar de las cosas que le gustaría hacer en casa?
  2. ¿Qué tan satisfechos están con el equilibrio entre el tiempo que pasan en su trabajo remunerado y el tiempo que pasan en otros aspectos de la vida?
  3. ¿Con qué frecuencia encuentran que su trabajo les impide dedicar el tiempo que desean a su pareja o familia?

Encontraron que la percepción del equilibrio entre la vida personal y familiar (familia/sociedad, trabajo doméstico, desarrollo cultural, pasatiempos, deportes, recreación y entretenimiento) sí se ve afectada por las horas de trabajo no estándar. Mientras más bajo es el índice calculado con base en las variables, más difícil les resulta a los rusos mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal.

Se trata de un impacto negativo difícil de disfrazar. Este aumenta con la frecuencia con la que es necesario para los individuos trabajar durante las noches, lo cual dificulta aun más las posibilidades de vivir de manera equilibrada.

Finalmente, parece ser que el mayor efecto negativo se observa cuando se tiene que trabajar de noche, el cual aumenta con la frecuencia. En cambio, el trabajo durante los fine de semana no pareció aumentar los efectos negativos con su frecuencia.

Los hallazgos de este estudio nos llevan a la reflexión. El trabajo es sin lugar a dudas necesario para el impulso de un país, y más aún, para el logro de metas personales que requieran de dinero. Sin embargo, ¿cuánto debemos sacrificar por ello? Seguro pocas cosas pueden superar una buena salud física y psíquica en el ser humano.

Referencia:

Work That Kills: The danger of nonstandard working schedules. https://iq.hse.ru/en/news/299551546.html

Impacto de los horarios laborales no estándar en el equilibrio entre trabajo y vida (según los datos de la Investigación Social Europea en Rusia). http://dx.doi.org/10.17323/727-0634-2019-17-2-223-236