En marzo de 2019, Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, declaró que el objetivo de la NASA debería ser volver a la Luna para el año 2024. Si bien aún no se conoce el costo de tal empresa, el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, apoya el esfuerzo y distinguió la misión con el nombre Artemisa.

En la mitología griega, Artemisa era la hermana de Apolo y la diosa de la Luna, pero más allá de su origen, el nombre representa un nuevo enfoque en el papel de las mujeres en la exploración espacial.

Mujeres astronautas

Este es un mensaje importante enviado por la NASA. Las mujeres han sido históricamente excluidas del programa espacial, especialmente al principio. Si bien las mujeres han avanzado tanto como astronautas como en muchos otros rangos dentro de la NASA, sigue existiendo una importante brecha de género en el apoyo a la exploración espacial.

Esta imagen de la Sala de Lanzamiento del Centro Espacial Kennedy de la NASA tomada 16 de julio de 1969, es prueba de la acentuada brecha de género para ese momento.

Existe una brecha reconocida desde hace mucho tiempo en el número de hombres y mujeres que realizan carreras en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, y las mujeres están muy atrás. La investigación sobre este fenómeno ha descartado las diferencias en la capacidad mental, y más bien, atribuye la brecha al poder de los estereotipos.

No hay que mirar más allá del programa espacial inicial para tener evidencia de esto. Los astronautas de los años 50 y 60 fueron todos hombres, un resultado natural de los requisitos para que los astronautas tengan antecedentes militares y de piloto de pruebas. Dado que inicialmente no se permitía la participación de mujeres en estos campos, fueron excluidas.

Apertura plausible

Desde la década de 1970 en adelante, la desegregación y la actualización de leyes llevaron a las mujeres a la medicina, la ingeniería, y otros campos que habían sido históricamente dominados por los hombres.

La primera clase de astronautas de la NASA en enero de 1978, de izquierda a derecha: Shannon W. Lucid, Margaret Rhea Seddon, Kathryn D. Sullivan, Judith A. Resnik, Anna L. Fisher y Sally K. Ride.

Esta nueva apertura se extendió también al cuerpo de astronautas. En 1983, Sally Ride se convirtió en la primera mujer estadounidense en el espacio, emergiendo de una clase de astronautas que vivían como prueba de que la NASA había reconocido la necesidad de un contingente sin diferencias de género.

Otras mujeres siguieron a Ride, entre ellas Bonnie Dunbar y Mae Jemison, quien en 1992 se convirtió en la primera mujer afroamericana en ir al espacio. Hasta la fecha, 45 mujeres han entrado en el cuerpo de astronautas estadounidenses.

A pesar de estos esfuerzos, sigue existiendo una brecha de género en el apoyo a la exploración espacial.

Resolver problemas sociales como las percepciones de las mujeres en la ciencia es un juego largo que no se resolverá fácilmente tornando algo en rosado. Es plausible que la NASA haga estos esfuerzos, pero se necesitará más trabajo y tiempo para que la brecha de género en el espacio se cierre completamente.

Referencia: NASA women in space. NASA, 2019. https://go.nasa.gov/2oSQ66G