El pangolín de mar (Chrysomallon squamiferum), también conocido como caracol de patas escamosas, se encuentra en solo tres lugares cerca de respiraderos hidrotermales en las profundidades del Océano Índico.

Se trata de una especie relativamente nueva para el conocimiento científico. Fue descubierta apenas en 2003 y hasta ahora se sabe aún muy poco sobre ella. Se ubican en un área de aproximadamente el tamaño de dos campos de fútbol americano, y viven a profundidades de hasta 9 2,900 metros, según señalan los científicos en una publicación reciente en la revista Ecología de la naturaleza y evolución.

Pero lo más resaltante de ellos parece ser su enorme caparazón, conformado por tres capas bien definidas. La más interna formada por aragonito, una forma de carbonato de calcio que muy común en las conchas de animales marinos. La capa media formada por materia orgánica y una capa externa de sulfuro de hierro.

Los caracoles de patas escamosas también se caracterizan por tener un corazón considerablemente grande. Según la reseña del Museo Nacional de Gales, esto está relacionado con la función de proporcionar el oxígeno necesario para las bacterias simbióticas que habitan en sus cuerpos y les proporcionan la mayor parte de su nutrición.

Su caparazón no los protege de la minería marina

Como hemos dicho, su peculiar apariencia atribuida al conjunto de escamas de hierro que adornan su caparazón y los protegen de ambientes hostiles y de diferentes depredadores y caracoles rivales. Lastimosamente, no funciona también como protección contra la mano humana, que ha logrado causarle un gran daño a su población por medio de la minería de aguas profundas.

De hecho, hace un año, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) declaró al pangolín de mar como una especie en peligro de extinción, y al mismo tiempo es la primera en ser clasificada como tal a causa de la minería en aguas profundas.

En la actualidad no se han aplicado accione para prevenir el deterioro de los campos de ventilación donde se encuentran estos animales. Y sumado a esto, ya en dos de las tres localidades que habitan ya cuentan con la autorización para que comience la actividad minera, lo que podría resultar en la destrucción de su hábitat natural, y no se sabe si podrían reubicarse en otra zona.

Los autores del estudio señalan que:

“Un enfoque de “esperar y ver”, suponiendo que toda la incertidumbre se resolverá con datos futuros, ignora la realidad de que la perturbación antropogénica se está acelerando más rápido que el descubrimiento científico”.

Por el momento, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos se encuentra en plena gestión del desarrollo de regulaciones enfocadas en la minería de aguas profundas.

Referencias:

Red Listing can protect deep-sea biodiversity. https://www.nature.com/articles/s41559-019-0930-2

Unsustainable fishing and hunting for bushmeat driving iconic species to extinction – IUCN Red List. https://www.iucn.org/news/species/201907/unsustainable-fishing-and-hunting-bushmeat-driving-iconic-species-extinction-iucn-red-list