La evidencia de que la naturaleza puede mejorar la salud mental y el bienestar en general ha ido germinando de manera lenta pero segura.

A medida en que la interacción con la naturaleza es reconocida profesionalmente como un factor que puede mejorar varios trastornos de salud mental, un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Washington y la Universidad de Stanford, ha creado un marco para que los planificadores de ciudades de todo el mundo puedan incorporar la naturaleza en sus políticas y proyectos, a fin de mejorar el bienestar mental de sus residentes.

Entornos naturales

El estudio incluye una declaración de consenso de más de dos docenas de expertos en ciencias naturales, sociales y de la salud, que incluyen arquitectura, psicología, salud pública y medicina, sobre los beneficios la naturaleza en la salud mental.

El modelo tiene en cuenta las características de la naturaleza que promueven la salud mental.

Aunque durante milenios diferentes culturas, tradiciones y prácticas religiosas han puntualizado directamente nuestra profunda relación con la naturaleza, y más recientemente, se ha reunido evidencia que soporta este campo emergente e interdisciplinario, muchas zonas urbanas están privadas de naturaleza, y el acceso de las personas a entornos naturales ha disminuido debido a la creciente urbanización, lo que se agrava por los estilos de vida modernos.

Una plétora de estudios muestra que la interacción con la naturaleza se asocia con un aumento de la felicidad, el compromiso social y la capacidad de gestión de las tareas de la vida, así como con una disminución de la angustia mental.

Los entornos naturales también mejoran el sueño y reducen el estrés, ambos factores de riesgo clave para las enfermedades mentales, especialmente la depresión, la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

Aunque todos estos factores tienen otras influencias que contribuyen, investigaciones sugieren una conexión entre la baja exposición a la naturaleza y otras enfermedades mentales, como la ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Impactos ambientales

Este cuerpo de investigación, que los autores señalan pronto debería permitir predicciones significativas y precisas sobre los impactos ambientales en la salud mental, sirvió como fundamento para su modelo.

La naturaleza puede impactar positivamente el funcionamiento cognitivo, el bienestar emocional y otros aspectos de la salud mental.

La propuesta en sí, que se basa en otros modelos de servicios de ecosistemas, de manera elaborada y gradual, tiene en cuenta las características de la naturaleza que promueven la salud mental, la dosis y exposición de las personas, al igual que los beneficios psicológicos resultantes.

El marco que crearon los expertos incluye cuatro pasos para que los planificadores lo consideren: elementos de la naturaleza incluidos en un proyecto, sin importar cuán pequeño o grande sea; la cantidad de personas que tendrán contacto con la naturaleza; cómo las personas interactúan con la naturaleza; y cómo, sobre la base de la evidencia científica moderna, las personas podrían beneficiarse de esas interacciones.

El marco tiene como objetivo ayudar a las partes interesadas, como planificadores de ciudades, arquitectos paisajistas, desarrolladores, ingenieros y organizaciones comunitarias a evaluar los impactos psicológicos de las decisiones que afectan el medio ambiente.

Los autores esperan que esto sirva para nutrir la planificación, el financiamiento y el desarrollo de espacios públicos, así como para mejorar la equidad de salud mental en las comunidades desfavorecidas.

Referencia: Nature and mental health: An ecosystem service perspective. Science Advances, 2019. https://doi.org/10.1126/sciadv.aax0903