Durante la última década se ha registrado un aumento constante de adolescentes reportando episodios de depresión mayor. La identificación temprana de este trastorno es vital, ya que el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los adolescentes de 11 a 17 años de edad.

Ahora, los resultados de una reciente investigación sugieren la posibilidad de que un mechón de cabello pueda ayudar en el diagnóstico de depresión, así como en los esfuerzos para monitorear los efectos del tratamiento.

Biomarcador útil

Los biomarcadores de estrés, como el cortisol, han sido investigados como herramientas potenciales para ayudar en el diagnóstico y manejo de la depresión en adolescentes. Particularmente, el cortisol capilar puede ser un biomarcador útil para ayudar en el diagnóstico de la depresión, ya que proporciona una medida retrospectiva y a más largo plazo del cortisol que las medidas salivales.

La investigación encontró una conexión sorprendente entre la concentración de cortisol en el cabello y los síntomas de depresión de los adolescentes.

Sin embargo, pocos estudios hasta la fecha han examinado el cortisol en el cabello como un predictor de depresión en cualquier etapa del desarrollo, y de aquellos que lo han hecho, los resultados han sido mixtos.

Estos resultados impulsaron a un grupo de científicos a investigar el cortisol contenido en el cabello, como un predictor de los síntomas depresivos en una muestra representativa de la comunidad de jóvenes.

El equipo buscó posibles relaciones entre la concentración de la hormona del estrés en el cabello y los síntomas de depresión de los adolescentes, y encontraron una conexión sorprendente.

Los niveles altos de cortisol no solo correspondían a una mayor probabilidad de depresión, sino que también existía una conexión entre los niveles bajos de cortisol y otros problemas de salud mental.

Una medida objetiva

El estudio incluyó a 432 adolescentes que tenían entre 11 y 17 años de edad, a quienes el equipo midió la depresión con un cuestionario de nueve ítems que los participantes completaron. Se les pidió que calificaran su experiencia en una variedad de áreas, incluida la frecuencia con la que sienten que su vida ha sido un fracaso o que las personas no han sido amigables con ellos.

Durante la última década se ha registrado un aumento constante de adolescentes reportando episodios de depresión mayor.

En la mayoría de los casos, los investigadores examinaron una muestra de cabello de 3 centímetros, suficiente para evaluar los niveles de cortisol durante los tres meses anteriores.

Después de ajustar los resultados para una variedad de factores potenciales que podrían contribuir a los síntomas depresivos y a los niveles de cortisol, los investigadores encontraron la sorprendente tendencia de que el cortisol alto y bajo tenía una relación estadísticamente significativa con la depresión.

La prueba es simple y relativamente barata (alrededor de 35 dólares), pero no será algo que pueda considerarse para su uso generalizado hasta que los investigadores comprendan mejor qué valores son normales, y cuáles están fuera de rango y representar un motivo de preocupación.

Los autores manifiestan que sería muy conveniente tener una medida objetiva, porque el uso de medidas subjetivas de estrés es problemático, particularmente con niños y adolescentes.

Es posible que las pruebas de cortisol en el cabello sirvan no solo como una herramienta de detección, sino también como una forma de vigilar en el tiempo si la terapia y los medicamentos están teniendo el efecto esperado.

Referencia: Hair cortisol and depressive symptoms in youth: An investigation of curvilinear relationships. Psychoneuroendocrinology, 2019. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2019.104376