Inuit de Canadá. Foto: Isabel Dubois.

La limitada versatilidad del cuerpo le impide sobrevivir bajo condiciones extremas de temperatura, sin embargo, algunas comunidades en el mundo han logrado aclimatarse a tal punto que pueden vivir en ambientes sumamente fríos sin perecer. Un ejemplo de ello son los inuits, siendo este el nombre con el que se conoce a las personas que habitan en las regiones árticas de América del Norte.

Los inuits de Nunavik, al norte de Canadá, se han adaptado al frío extremo característico del Ártico, y se ha comprobado que esta adaptación los ha hecho una población humana genéticamente única. Su dieta es considerablemente alta en grasas, lo que ha modificado su metabolismo para resistir estas condiciones. Sin embargo, han debido sacrificar algo de salud con ello: los inuits son más propensos a sufrir trastornos cardiovasculares y aneurismas cerebrales que la población general.

Un equipo de investigadores de la Universidad McGill de Quebec se interesó en el tema, y decidieron intentar descubrir el origen genético de esta condición. Sus resultados han sido publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Alto riesgo de trastornos cardiovasculares

Los investigadores estudiaron las variaciones del ADN de 170 individuos pertenecientes a la población de inuits de Nunavik, y encontraron que son genéticamente homogéneos, y su genoma es muy distinto al de cualquier otra comunidad humana en nuestro planeta en la actualidad. Según explican los autores, “esta homogeneidad hace que aumente el riesgo de ciertos trastornos genéticos, como los cardiovasculares”.

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Dichas variaciones fueron más relevantes en lo que respecta al metabolismo de lípidos y la adhesión entre células, lo cual atribuyen a su dieta alta en grasas especialmente adoptada para soportar el frío extremo de la región que habitan. También encontraron una variante específica del gen OR4C3 que aumenta el riesgo de aneurismas intercraneales.

Los inuits no tienen raíces europeas

La investigación también reveló información sobre el origen de esta comunidad indígena, los cuales presentan muy poco mezcla con poblaciones europeas. Es probable que estos formaran parte de los inuits de Groenlandia y del noroeste de Siberia, y que se hayan separado de ellos hace más de 10,000 años.

“Además, 21 de 170 Nunavik Inuit mostraron más del 1 por ciento de la mezcla europea, 10 de los cuales mostraron más del 25 por ciento; este porcentaje más alto podría haber sido introducido por eventos de mezcla muy recientes. A la inversa, el 87 por ciento de los inuit de Nunavik no muestran evidencia de mezcla europea”.

Los autores han indicado que esta nueva información es de gran utilidad, puesto que facilitará el desarrollo de tratamientos médicos más adaptados a su configuración genética.

Referencia:

Genetic architecture and adaptations of Nunavik Inuit. https://www.pnas.org/content/early/2019/07/16/1810388116

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