La capacidad de caminar distancias moderadas fuera de la casa es necesaria para completar muchas actividades esenciales. Se ha demostrado que la llamada movilidad comunitaria promueve la función física, el compromiso social, la vida independiente y una mejor calidad de vida.

Poder caminar incluso a una velocidad lenta es esencial para todos estos beneficios, pero de acuerdo a un reciente estudio, caminar demasiado despacio puede presagiar problemas futuros que podrían impedir la movilidad.

Examinando el rendimiento

Hasta ahora, no ha habido una forma ideal para que los proveedores de atención médica midan la capacidad de caminar, ya que implica algo más que la velocidad de caminar.

Los investigadores concluyeron que la velocidad de marcha lenta se asoció con un mayor riesgo de desarrollar discapacidad de movilidad en el futuro.

La movilidad comunitaria se produce en el contexto de entornos comunitarios complejos y, por lo tanto, requiere recursos cognitivos y flexibilidad de comportamiento para abordar los desafíos ambientales, como las características del terreno, las demandas de atención y las transiciones posturales.

En un nuevo estudio, los investigadores evaluaron formas de medir las complejas tareas de caminata para aprender más sobre los cambios sutiles y tempranos de la marcha.

A tal fin, los investigadores examinaron si el rendimiento en tareas complejas de caminar, que involucran tanto desafíos físicos como mentales, predijo un mayor riesgo de incapacidad para caminar cuatro cuadras (aproximadamente 400 metros). Los investigadores sospecharon que estas complejas tareas de caminar estarían más fuertemente relacionadas con el riesgo de problemas de movilidad que la caminata simple.

Para la investigación, en un periodo de 8 años, el equipo analizó la información de 337 adultos de diferentes grupos étnicos con edades comprendidas entre 70 y 79 años. Los participantes no tuvieron dificultad para caminar 400 metros o subir 10 escalones sin descansar.

Los participantes caminaron por diferentes rutas y se les presentaron varios desafíos diferentes para medir su velocidad de caminar y su capacidad para hacer frente a las tareas físicas y mentales al mismo tiempo. Luego, los investigadores monitorizaron los participantes cada 6 meses para ver si tenían alguna dificultad para caminar debido a un problema de salud o físico.

Problemas de movilidad

Al final del seguimiento, más de la mitad de los participantes habían desarrollado una discapacidad de movilidad, y casi el 40 por ciento había desarrollado una discapacidad crónica de movilidad que duró al menos dos años.

La llamada movilidad comunitaria promueve la función física, el compromiso social, la vida independiente y una mejor calidad de vida.

Los participantes que informaron tener discapacidades de movilidad eran más propensos a ser mujeres, tener diabetes, ser obesos, tener dolor en la rodilla y experimentar dificultad para respirar, así como más síntomas de depresión.

Los investigadores concluyeron que la velocidad de marcha lenta en condiciones tanto de ritmo habitual como complejas, se asoció con un mayor riesgo de desarrollar discapacidad de movilidad en los próximos 8 años.

Adicionalmente, el equipo concluyó que medir la velocidad de caminata simple en el consultorio del proveedor de atención médica, puede ser suficiente para determinar si una persona puede estar en riesgo de padecer futuros problemas de movilidad.

Referencia: Associations of Usual Pace and Complex Task Gait Speeds With Incident Mobility Disability. Journal of the American Geriatrics Society, 2019. https://doi.org/10.1111/jgs.16049