La muerte de más 1,4 millones de personas al año hacen de la tuberculosis la enfermedad infecciosa más mortal del mundo. Desde el año 1921, nuestra principal arma en la lucha contra esta peligrosa enfermedad ha sido la vacuna BCG (Bacilo Calmette-Guerin).

Ahora, una reciente investigación realizada por investigadores de la Universidad de Otago en Wellington, Nueva Zelanda, demostró la efectividad de la vacuna BCG y sugiere que su radio de acción no se limita a combatir la tuberculosis, sino que mejora nuestra respuesta inmune a una gama más amplia de bacterias de lo que se pensaba originalmente.

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Diferente a las demás

El estudio, que involucró a más de 1300 personas indonesias que viven con un paciente con tuberculosis, encontró que la vacuna brindaba una protección más fuerte y parecía durar más tiempo de lo que se pensaba.

Imagen microscópica del bacilo Calmette-Guérin (BCG)

El equipo de investigación evidenció que esta protección se asoció con una respuesta inmune innata más fuerte para una gama de diferentes bacterias, lo que sugiere que la vacuna BCG protege a las personas al “entrenar” sus células inmunitarias innatas.

Esta es una observación que difiere de la forma convencional que actúan las vacunas, mediante de la inducción de células de memoria a producir anticuerpos que son altamente específicos para una bacteria en particular.

Para que una persona desarrolle tuberculosis, se debe establecer una infección por la bacteria Mycobacterium tuberculosis (Mtb) y la infección debe progresar a la enfermedad; pero no todas las personas que se contagian de Mtb terminan desarrollando tuberculosis.

Los investigadores se propusieron comprender por qué algunas personas no contrajeron la infección de la tuberculosis incluso después de estar muy expuestas a ella. La vacunación previa con BCG, incluso décadas antes, demostró ser un factor protector importante.

Respuesta innata

Bacteria Mycobacterium tuberculosis (Mtb)

La doctora Ayesha Verrall, académica en el Departamento de Patología y Medicina Molecular de la Universidad de Otago y autora principal del estudio, explicó:

“BCG es la vacuna más administrada del mundo, pero los científicos aún no están seguros de cómo funciona. Nuestro hallazgo de que el BCG parece funcionar a través del sistema inmunitario innato es consistente con el hecho de que tiene beneficios más amplios que solo la protección contra la tuberculosis. Estos efectos no específicos son realmente interesantes y requieren más estudios”.

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Los resultados de esta investigación demuestran que las personas que permanecieron no infectadas eran, más que afortunadas, verdaderamente inmunes. Esto está respaldado por el hecho de que tienen respuestas inmunitarias innatas más fuertes.

En este sentido, el equipo de investigación está a punto de comenzar un nuevo estudio de campo para verificar si la vacuna BCG funciona agregando marcas químicas al ADN de las células inmunitarias innatas, lo que le daría un “impulso” a las respuestas inmunitarias innatas.

Referencias:

Early Clearance of Mycobacterium tuberculosis: The INFECT Case Contact Cohort Study in Indonesia. The Journal of Infectious Diseases, 2019. https://doi.org/10.1093/infdis/jiz168

Understanding How BCG Vaccine Protects Against Mycobacterium tuberculosis Infection: Lessons From Household Contact Studies. The Journal of Infectious Diseases, 2019. https://doi.org/10.1093/infdis/jiz261

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