Muchos humanos tienden a procrastinar a pesar de que saben muy bien que ciertas tareas son más que urgentes para poder lograr lo que quieren en su vida. En cambio, los humanos parecen estar un poco más enfocados.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Rockefeller demostró que en el caso de las moscas de la fruta, por ejemplo, cada paso que dan forma parte de una meta específica interna. Los hallazgos han sido publicados en la revista Nature Neuroscience, y a continuación explicamos los detalles.

Gaby Maimon, una de las autoras de la investigación, comentó que ya sabían que las moscas seguirían una misma dirección, pero el objetivo de la investigación es saber si es por casualidad o si había una razón específica que las motivara a ello:

“Estas moscas caminarán en la misma dirección por metros a la vez. Pero queríamos demostrar que no solo caminan en línea recta por casualidad, creemos que tienen una dirección de meta interna, a lo largo de la cual tienen la intención de caminar”.

Las moscas siguen una misma dirección por una meta

Los investigadores atacaron moscas individuales a un plato que tenía un agujero precisamente del tamaño de una mosca, lo cual las mantuvo en su lugar. Entonces estas procedieron a caminar sobre una bola con amortiguación de aire que giraba a medida que el insecto se desplazaba en su superficie.

Alrededor de esta pelota había una matriz de LED cilíndrica, con una línea vertical iluminada, la cual servía como punto de referencia visual similar al sol, la luna o algún otro tipo de punto de referencia lejano que sirviera para hacer seguimiento.

Encontraron que las moscas caminaban en una misma dirección y para usaban como referencia la barra iluminada, su estímulo brillante. De hecho, cuando alguna de ellas comenzó su camino con la barra iluminada ubicada 45 grados a su derecha, lo tendencia era mantener esta orientación durante varios minutos, e incluso más de una hora.

Notaron también que al manipular la pantalla LED de modo que se moviera a la derecha o a la izquierda, las moscas giraron sus cuerpos hasta que la barra se ubicó de nuevo en su ángulo preferido.

Con estas observaciones, los investigadores confirmaron que las moscas no caminan en línea recta por casualidad, sino que lo hacen siguiendo una dirección de meta. Cada paso parece ir dirigido a cumplirla.

Gracias a estas neuronas podemos evocar recuerdos muy específicos

Después de un salto de barra, las moscas disminuyeron la velocidad. Los investigadores atribuyen esto a la duda que quizás les generaba este cambio, mientras que se desplazaban a toda velocidad cuando estaban totalmente seguras de que estaban siguiendo la dirección de su objetivo.

Las moscas reducen su velocidad cuando no están seguras de su dirección

Cuando se alteró su punto de referencia, las moscas disminuyeron su velocidad y giraron para seguir su camino en el mismo ángulo de su referencia.

Un segundo experimento consistió en jugar con las células E-PG de las moscas, las cuales se consideran su brújula biológica, lo que les permite orientarse en el espacio. Conforme el equipo empezó a manipular las E-PG de las moscas, estas creyeron que estaban alejándose de su meta. Entonces empezaron a desacelerar su ritmo y a girar según se había girado su brújula.

La conclusión del estudio fue que la dirección en que se desplazan las moscas está asociada con el ángulo que le indica la aguja de su brújula neural, y modifican su comportamiento a fin de mantener dicho ángulo.

Según Maimon, este es el primer trabajo que explica cómo los animales usan su sistema de orientación para desplazarse:

“Sabemos que las moscas tienen un sistema de brújula en su cerebro desde 2015, pero este trabajo es el primero en describir cómo los animales usan este sistema para guiar el comportamiento de navegación. Debido a que los cerebros de los mamíferos tienen células con propiedades similares, nuestro trabajo puede ayudarnos a comprender mejor cómo navegan los humanos, un proceso que se ve afectado por trastornos psiquiátricos, como la enfermedad de Alzheimer”.

Tanto los insectos como los mamíferos tienen neuronas específicas conocidas como células de dirección, que son neuronas que los ayudan a desplazarse para cumplir sus objetivos de supervivencia, por ejemplo, encontrar alimento o refugio.

Ahora bien, los autores de este estudio señalan que las E-PG juegan un papel crucial en el proceso, sin embargo, la tarea de almacenar la dirección de la meta parece ser responsabilidad de un grupo diferente de neuronas.

Referencias:

Fruit flies find their way by setting navigational goals. https://www.rockefeller.edu/news/26232-fruit-flies-find-way-setting-navigational-goals/

A neural heading estimate is compared with an internal goal to guide oriented navigation. https://www.nature.com/articles/s41593-019-0444-x

Más en TekCrispy