La universidad es uno de las mejores etapas de nuestras vidas, pues no solo nos permite crecer profesional y académicamente, sino que también nos relaciona con gente nueva que se convierte en parte importante de nuestras vidas. A medida que las comunicaciones digitales se hacen más evolucionadas, las oportunidades de aprender están a mayor alcance, permitiendo cursar carreras de pregrado, posgrado y diplomados.

Esto es una gran ventaja para aquellos que quieren ampliar sus horizontes académicos, sin embargo, el sentido de comunidad y de pertenencia suele disminuir cuando se estudia a distancia.

No obstante, existen posibilidades de aumentar la interacción social con profesores y compañeros de estudio para hacer la experiencia académica mucho más enriquecedora. Un grupo de investigadores del Colegio de Ciencias de la Información y Tecnología de Penn State encontró que si se crea un modelo de aprendizaje colaborativo asistido por computadora (CSCL, por sus siglas en inglés), podría ayudar a los estudiantes a identificar características y experiencias en común con sus compañeros.

De esta manera se crea una base para la construcción de una comunidad que aumenta las probabilidades de que las personas se mantengan en el programa.

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Un mundo conectado, pero sin oportunidades sociales

Para Na Sun, una estudiante del doctorado en el Colegio de Ciencias de la Información y Tecnología y líder de la investigación, “al mundo online le faltan oportunidades sociales”, pues debido a la falta de “contacto cara a cara, es difícil contactar a otros cuando no puedes verlos. Ese tipo de presencia y sentido de comunidad es muy importante”, dice Sun.

Para buscar una solución que incremente la creación de mejores vínculos sociales en línea, los investigadores reclutaron a más de 400 estudiantes del Penn State World Campus –conocido como Penn State Online, el campus virtual de la universidad– para que se unieran a una comunidad virtual que hacía vida en Slack. Una vez se unieron todos, el equipo desarrolló un chatbot para promover temas de discusión y facilitar las conexiones entre usuarios.

El chabot les pedía a los estudiantes que compartieran de manera pública las respuestas a preguntas como de qué país venían y si tenían un dato curioso que quisieran que sus compañeros conocieran. Además de este tipo de preguntas, los investigadores llevaron a cabo encuestas antes y después del estudio con los 400 estudiantes de la comunidad de Slack y con otros que no formaron parte del grupo.

Como conclusión importante entre esta comparación, descubrieron que aquellos que se unieron al espacio de trabajo de Slack desarrollaron un sentido de comunidad más fuerte que aquellos que no utilizaron el modelo de CSCL.

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Las calificaciones son solo una parte de la experiencia académica, la comunidad también forma parte importante de los estudios

Durante el estudio, los investigadores preguntaron a los participantes sobre las maneras en cómo se conectaban en línea en pequeños grupos, en clases o en el campus en general, en las que encontraron dos maneras o niveles de conexión.

Primero, el primer nivel de acercamiento en el que las conexiones se entablan a partir de elementos que tienen en común como identidad social, profesión, región o estatus familiar. Luego, el segundo nivel comprende la formación de vínculos a través de pasos que los estudiantes tomaron para llevar la relación más allá de un simple contacto, en el que invitaban a colaboradores a grupos que compartían su misma ética de trabajo u horario.

Los investigadores encontraron que los estudiantes crean vínculos en dos niveles: uno en el que se reconocen por elementos en común como identidad social, profesión o región, y otro que crece gracias a que comparten la misma ética de trabajo u horario.

Además de estos elementos, los estudiantes también se reconocieron en aspectos de estilos de vida como compartir las mismas etapas de vida y si tenían otras responsabilidades afuera del aula. Al respecto, uno de los participantes comentó que se motivaba más al saber que sus compañeros de clases tenían otras responsabilidades y aun así podían llevar la carrera adelante:

“Lo que resaltó fue que muchas personas tienen trabajo, hijo, deben limpiar su casa y cocinar. Así que tienen que preocuparse por muchas otras cosas y están en clases conmigo. Si ellos pueden hacerlo, yo también”.

Es importante que para crear un vínculo con nuestros compañeros virtuales debe existir algo que los conecte en principio, tal como ocurre en persona, pues, como afirmó un participante, “si no tienes nada que los conecte, se hace difícil vincularse como equipo; básicamente estás trabajando con extraños”.

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Un modelo de CSCL podría mejorar los programas de estudios en línea

Para algunos estudiantes suele ser complicado mantenerse en los programas en línea precisamente por la falta de estos vínculos sociales. Sin embargo, para Sun, el modelo de CSCL podría ser crucial para aumentar la permanencia de los estudiantes al mismo tiempo que se incrementan las oportunidades de relacionarse con compañeros.

“El ecosistema completo debería funcionar para la pertenencia de los estudiantes en línea, de manera que se sientan parte de una comunidad y que tienen personas que los apoyan”.

No cabe duda de que la tecnología podría jugar un papel fundamental en el acercamiento de las personas a distancia, no solo en cuanto a comunicación se refiere, sino también en términos de apoyo y entendimiento para trasladar la experiencia académica en físico a lo virtual, con oportunidades de relacionarse y crear grupos, así como de formar lazos académicos y sociales que duren muchos años.

Referencia: Na Sun et al. How Do Distance Learners Connect?, Proceedings of the 2019 CHI Conference on Human Factors in Computing Systems – CHI ’19 (2019) DOI: 10.1145/3290605.3300662

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