Ir al espacio y volver no es algo que pueda hacer cualquier persona, y es por ello que los astronautas se preparan durante tanto tiempo antes de la misión. Pero ir y volver intactos es más que una hazaña.

Uno de los mayores problemas que han enfrentado las misiones el programa espacial tripulado a lo largo de la historia es el desgaste de los astronautas. Esto suelen desmayarse al volver a la Tierra, y el riesgo de que esto ocurra aumenta conforme pasan más tiempo en el espacio.

Así lo aseguró Benjamin Levine, profesor de ciencias del ejercicio en el centro médico de UT Southwestern y director del Instituto de ejercicio y medicina ambiental del Texas Health Presbyterian Hospital en Dallas, quien también es el autor de una nueva investigación sobre el tema.

“Uno de los mayores problemas desde el inicio del programa espacial tripulado ha sido que los astronautas se han desmayado cuando bajaron a la Tierra. Cuanto más tiempo pasaron en un espacio ambiental sin gravedad, mayor era el riesgo. Este problema ha afectado el programa espacial durante mucho tiempo, pero esta condición es algo que la gente común también experimenta a menudo”.

Hipotensión ortostática en los astronautas

A esta condición se le conoce como hipotensión ortostática, y consiste básicamente en una caída temporal de la presión arterial de una persona cuando se levanta después de haber estado sentado o acostado. Digamos que la sangre se había distribuido más en la parte superior del cuerpo, y al levantarse el individuo, se precipita hacia los pies, lejos del cerebro.

Sí, se trata de la misma sensación de mareo que sientes cuando pasas largo rato en la cama reflexionando y te levantas de golpe, solo que los afectados en este caso son los astronautas, que pasan largo tiempo en un ambiente sin gravedad.

La solución parece estar en el ejercicio

El nuevo estudio incluyó a 12 astronautas que pasaron aproximadamente seis meses en el espacio, de los cuales ocho son hombres y cuatro son mujeres, cuyas edades se encuentran entre 43 a 56 años.

Durante el vuelo espacial, todos los astronautas realizaron ejercicios de resistencia por dos horas para evitar desajuste cardiovascular, óseo y muscular. Asimismo, recibieron una infusión de solución salina al aterrizar.

Se registró la presión arterial de los participantes con cada latido del corazón cada periodo de 24 horas antes, durante y después de su tiempo en el espacio, y no se encontró mayor impacto sobre esta. Además, con este método, ninguno de los astronautas experimentó mareos o desmayos durante las actividades de rutina 24 horas después del aterrizaje.

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De modo que el resultado inequívoco fue que los astronautas no experimentaron mareos ni desmayos después del aterrizaje al haber realizado cierto tipo de entrenamiento físico durante el vuelo y recibir líquidos vía intravenosa en el viaje de regreso a la Tierra.

Sin lugar a dudas, una gran hazaña, pero lo que más ha sorprendido a Levine es el hecho de que fueran capaces de realizar tales ejercicios luego de seis meses en el espacio:

“Lo que más me sorprendió fue lo bien que lo hicieron los astronautas después de pasar seis meses en el espacio. Pensé que habría frecuentes episodios de desmayos cuando regresaran a la Tierra, pero no tenían ninguno. Es una prueba convincente de la eficacia de la contramedidas: el régimen de ejercicio y la reposición de líquidos”.

Por supuesto, aún es demasiado pronto para cantar victoria. Los autores admiten algunas limitaciones en su estudio, como el tamaño de la muestra, que sigue siendo muy pequeño. Recordemos que no hay grandes poblaciones de astronautas en el mundo. Además, tampoco se pudieron distinguir de manera clara los datos de presión arterial registrados de los astronautas despiertos o dormidos, los cuales terminaron por combinarse.

De modo que ahora la investigación debería repetirse con una población mayor y durante un tiempo más prolongado en el espacio.

“Comprender la fisiología de los vuelos espaciales puede ser útil para comprender muchas condiciones experimentadas por personas que no son astronautas. Por ejemplo, el programa de ejercicios que nuestro laboratorio desarrolló para el programa espacial ya está ayudando a las personas con una condición de desmayo conocida como síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS)”.

Pero viéndolo desde otro punto, el programa de exploración espacial tripulada no solo podría permitirnos conocer más sobre lo que hay fuera de nuestro planeta, sino que incluso puede ayudar a lograr avances médicos aplicables incluso en la Tierra.

Referencias:

Astronauts less likely to faint on Earth if they exercise in space; findings may help others with fainting issues. https://newsroom.heart.org/news/astronauts-less-likely-to-faint-on-earth-if-they-exercise-in-space-findings-may-help-others-with-fainting-issues?preview=762c5bd4a26c2f0ae6e55b8a0c7c6d95

Impact of Prolonged Spaceflight on Orthostatic Tolerance During Ambulation, and Blood Pressure Profiles in Astronauts. https://www.ahajournals.org/doi/abs/10.1161/CIRCULATIONAHA.119.041050

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