Quienes trabajen con niños, tengan un hermano pequeño o un hijo, sabrán que intentar hacerlos escoger lo que nos parece correcto para ellos puede ser una tarea sumamente agotadora.

Preocupados por ello, un equipo de investigadores de la Universidad de California en Irvine ha abordado la problemática por medio de una serie de experimentos sencillos en los que participaron varios niños. El resultado sugiere que la clave está en la forma en que formulamos nuestras preguntas: a la hora hacerlos escoger entre dos opciones, lo más prudente parece ser mencionar la que nos interesa de segunda.

La segunda opción parece ser la mejor

Ejemplos de preguntas planteadas a los niños para que escogieran entre dos opciones. Fuente: Sumner, PLOS One, 2019.

Reunieron a 24 niños pequeños con edades comprendidas entre 21 y 27 meses, y les formularon 20 preguntas en las que tendrían que escoger entre una opción 1 y una opción 2.

Algunas de estas preguntas involucraban a un oso polar llamado Rori: “¿Rori vive en un iglú o un tipi?“. Otras se referían a un oso pardo llamado Quinn: “¿Debería Quinn llevar una mochila o una lonchera a la escuela?“. Los niños podían responder las preguntas verbalmente o señalando las imágenes expuestas frente a ellos en una pizarra.

Luego de estas 20 primeras preguntas, los investigadores repitieron la dinámica. Plantearon las mismas preguntas, pero cambiaron el orden en que mencionaban las opciones. Por ejemplo “¿Quinn debe traer una lonchera o una mochila a la escuela?“.

Esta vez, el equipo observó que los niños usaron más las calcomanías en la pizarra para indicar su respuesta. Por otro lado, la mayoría de los niños que se expresaron de manera verbal escogieron la segunda opción.

La mayoría de los niños que expresaron sus respuestas, escogieron la segunda opción un 85 por ciento de las veces, sin importar de cuál oso se tratara. En cambio, los que la señalaron en lugar de hablar, eligieron la última opción solo el 51.6 por ciento de las veces.

“Cuando un niño apunta, puede ver las opciones y elegir su preferencia real. Cuando no tienen referencias visuales y solo escuchan ‘o’, son capaces de aferrarse a la opción mencionada más recientemente al depender del bucle fonológico”.

Los niños hacen poco uso del bucle fonológico

El bucle fonológico es un componente de la memoria de trabajo que trababa con la información auditiva, principalmente de carácter verbal. Según Summer y sus colegas, los niños en edad preescolar no parecen hacer mucho uso de ese sistema, a lo cual atribuyen estos resultados.

Partiendo de ello, a los niños se les dificulta identificar y recordar dos opciones lo suficientemente bien para poder compararlas y escoger la de su gusto. De modo que al escuchar la pregunta, simplemente repiten la última opción, que suele ser la que recuerdan, pero esta no necesariamente es la que querían en realidad.

En otro experimento, se les pidió a los niños que colocaran nombre a personajes de juguete, poniéndolos a elegir entre dos opciones de nombres sin sentido con varias sílabas. Se obtuvieron resultados similares, y el sesgo parecía aplicar especialmente cuando las palabras eran más extensas.

“Los niños entienden cómo suena el habla pero no necesariamente lo que significan las palabras. Así que cuando se habla, simplemente están repitiendo la opción más recientemente mencionada”.

No es tanto la elección, sino la imitación

Ante ello, Sumner, candidata doctoral de la UCI en ciencias cognitiva y autora principal del estudio, concluye que en los adultos ocurre un sesgo de primacía que se va desarrollando con el tiempo. Mientras son pequeños, la última opción será la más elegida:

“Los adultos pueden distinguir entre elecciones y muchas veces es más probable que seleccionen la primera. Esto se denomina sesgo de primacía. Pero los niños, especialmente los niños menores de 3 años, que quizás no conozcan el idioma también, muestran un sesgo de actualidad cuando responden a las preguntas verbalmente, lo que significa que la última opción presentada se selecciona con más frecuencia. Esta área no se ha estudiado en niños antes, por lo que es fascinante señalarla”.

De modo que mientras aún estén pequeños, colocar de último lugar la opción que nos interesa que elijan podría sernos de utilidad para hacerlos escoger brócoli en lugar de torta. Es momento, pues como ya hemos dicho, este sesgo se reduce a medida que crecen.

Referencias:

Cake or broccoli? Recency biases children’s verbal responses. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0217207

If asked the right way, toddlers will choose broccoli over cake, UCI-led study finds. https://news.uci.edu/2019/06/12/if-asked-the-right-way-toddlers-will-choose-broccoli-over-cake-uci-led-study-finds/