¿Te ha pasado por la mente que quizás toda nuestra vida podría ser una alucinación? Hasta ahora, dentro de lo que podemos llamar normal, no hay verdad más absoluta que el mismo hecho de que nada lo es.

Karl Deisseroth, profesor de bioingeniería y de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Standford, pudo haber pensado en ello al momento de abordar una investigación enfocada precisamente en entender por qué es que no estamos alucinando siempre.

“En 2012, describimos la capacidad de controlar la actividad de las neuronas seleccionadas individualmente en un animal despierto y alerta. Ahora, por primera vez, hemos podido avanzar esta capacidad para controlar múltiples células especificadas individualmente a la vez, y hacer que un animal perciba algo específico que, de hecho, no está realmente allí, y se comporte en consecuencia”.

Un láser que ilumina las neuronas

Para esta investigación, los científicos utilizaron una técnica conocida como optogenética, la cual consiste en estimular un grupo específico de neuronas en mamíferos y otros animales por la aplicación de pulsos de luz y observar su comportamiento resultante.

El equipo talló literalmente una pequeña ventana en los cráneos de los ratones, incluyendo incluso cristal transparente, de modo que la corteza visual del cerebro quedara expuesta. Esta región se encarga de procesar la información visual tanto en los ratones como en los seres humanos.

En su experimento, también les insertaron genes que producirían dos proteínas diferentes. Una de ellas haría que las neuronas se iluminaran en verde cada vez que se activaran, y la otra haría que las neuronas se dispararan al exponerse a una luz láser infrarroja específica.

El siguiente paso fue mostrar a los ratones un patrón de líneas horizontales y verticales en movimiento en una pantalla. Estos habían sido entrenador para tomar agua cuando las líneas eran perfectamente verticales o perfectamente horizontales.

Mientras las visualizaban, los investigadores pudieron identificar qué neuronas se activaban en los ratones cuando reconocieron las líneas perfectamente verticales u horizontales gracias a las proteínas de color verde brillante.

Con esta información, procedieron a construir una especie de holograma 3D especial de luz láser con el cual apuntar a los puntos específicos del cerebro y estimular solo las neuronas involucradas en el reconocimiento de dichas líneas.

Los investigadores proyectaron las líneas cada vez más débiles a medida que apuntaban a las neuronas pertinentes con su láser especial, hasta que finalmente dejaron de mostrárselas por completo. Sin embargo, aun cuando finalizó la exposición, el láser mostró que los ratones todavía reaccionaban lamiendo el suministro de agua.

¿Los ratones vieron líneas a pesar de que ya no se les mostraban?

Los ratones continuaron respondiendo como si vieran líneas verticales u horizontales, lo que hizo pensar a los investigadores que estaban aluciando.

Según señala Deisseroth, al apuntar con la luz láser las neuronas involucradas en el reconocimiento de las líneas, observaron exactamente el mismo comportamiento “durante la percepción natural”. El resultado aún es un poco ambiguo, pero podríamos pensar que el estímulo de la luz láser los hizo responder ante un estímulo visual ausente, estos reaccionaron como si hubiesen reconocido líneas perfectas horizontales o verticales.

Esta respuesta neuronal se logró atacando entre 10 y 20 neuronas apenas, lo cual representa una mínima porción del total multimillonario presente en los ratones.

“No sabemos cuántas células se necesitan para desencadenar un pensamiento, una experiencia sensorial o una emoción más elaborados en una persona, pero es probable que sea un número sorprendentemente pequeño, dado lo que estamos viendo en el ratón”.

Ahora bien, esto nos lleva a pensar un poco. Si el ratón, que tiene millones de neuronas, puede empezar a alucinar con la estimulación de 20, e incluso menos en varios casos, ¿ocurre lo mismo con los seres humanos? Si es así, podríamos estar alucinando todo el tiempo, ¿qué garantía tenemos de que no es así? Pero el mismo Deisseroth lo ha planteado de la siguiente manera:

“Un cerebro de ratón tiene millones de neuronas; un cerebro humano tiene muchos miles de millones. Si solo unos 20 o más pueden crear una percepción, ¿por qué no estamos alucinando todo el tiempo, debido a una actividad aleatoria espuria? Nuestro estudio muestra que la corteza de los mamíferos de alguna manera está preparada para responder a un número sorprendentemente bajo de células sin causar espurias percepciones en respuesta al ruido”.

Sin embargo, sigue siendo un misterio por qué no estamos alucinando siempre.

Referencia:

Cortical layer–specific critical dynamics triggering perception. https://science.sciencemag.org/content/early/2019/07/17/science.aaw5202