Tardígrado con material iridiscente en su estómago. Fuente: Rafael Martín-Ledo.

Cuando hablamos de animales resistentes, por lo general pensamos en animales grandes y rústicos, y muy pocas veces pensamos en las bacterias, que son por excelencia dominantes en nuestro planeta.

Pero más allá de las bacterias, se encuentra otro tipo de microorganismo que así como el moho, ha logrado resistir grandes niveles de radiación espacial en experimentos realizados en años anteriores. Hablamos de los tardígrados, también conocidos como “osos de agua” por su peculiar forma de caminar, animales microscópicos y extremófilos, lo que significa que pueden resistir condiciones extremas y continuar viviendo.

Se trata de una forma de vida totalmente fascinante que ha logrado hacerse conocer en el siglo XXI, a pesar de que sus registros datan de 1773, cuando el alemán Johann August Ephraim Goeze los describió por primera vez.

Ahora un biólogo llamado Rafael Martín-Ledo que se encarga de estudiar la microfrauna marina, dentro de la cual se encuentran los tardígrados, ha descubierto un ejemplar bastante extraño en una porción de musgo del río Saja, en el norte de España.

“¿Adivina qué tengo en mi estómago?”

En una de sus tantas revisiones a microorganismos marinos, Martín-Ledo aplico microscopía de contraste de fases para estudiar a un tardígrado. Esta técnica permite diferenciar las células de los organismos vivos sin necesidad de colorearlos, puesto que los colorantes pueden resultar nocivos para ellos.

La microscopía de contraste de fases le permitió al científico observar cómo un oso de agua de retorcía con algo en su estómago que destacaba por ser sumamente iridiscente, como se observa en el video que publicó en su cuenta oficial de Twitter junto al subtítulo: “¿Adivina qué tengo en mi estómago?“.

Aún no se sabe qué es lo que había en el interior de este animal microscópico y que lograba resaltar con la técnicas, aunque ya el biólogo ha lanzado una hipótesis. A su parecer, el efecto brillante puede ser a causa de la aragonita, una forma cristalina común de carbonato de calcio, uno de los compuestos más pres entes en las conchas de los animales marinos.

¿Cómo llegó esto al interior del tardígrado? Pues Martín-Ledo sugiere que, de ser en realidad este material, este pudo haber sido tragado por el mismo animal en algún movimiento bucal. Y no precisamente de otro animal marino o de otro tardígrado, sino que es probable que se trate de su propia boca.

¿Los tardígrados son caníbales?

Hasta ahora, algunas teorías sugieren que los tardígrados pueden practicar el canibalismo, por lo que podríamos pensar también que este tardígrado movedizo y de panza brillante podría haberse comido a un similar. Sin embargo, Martín-Ledo no está muy de acuerdo con dicha posibilidad. Cuando se le preguntó sobre el origen del material en su estómago, respondió:

“Los tardígrados que son depredadores se alimentan al chupar los fluidos corporales de rotíferos, nematodos, ciliados, etc. Así que no creo que haya ninguna posibilidad de que se coma a otros tardíos”.

Anatomía de los tardígrados

Anatomía de un tardígrado. En su extremo, la boca con sus estiletes formados por aragonita. Fuente: Rafael Martín-Ledo.

Entonces parece que la teoría de que el oso de agua se tragó su propia boca curiosamente parece sonar más creíble. Suena bastante difícil de comprender, pero antes de correr a analizar la paradoja de la serpiente que se traga a sí misma, conviene observar con detalle la anatomía de estos animales.

Como puede observarse en las imágenes, sus cuerpos son alargados, gorditos y arrugados, y cuentan con ochos patas cortas a las que deben sus pasos jocosos.

Sin embargo, su cara puede que no resulte tan amena para muchos. Los tardígrados tienen bocas tubulares conformadas por un par de dientes de forma de cristal denominada estiletes. Con ellos, pueden perforar plantas y pequeños invertebrados de cuyos fluidos se alimentan.

Los estiletes se encuentran embebidos en las glándulas salivales, que tienen la función de sacarlos nuevamente junto con toda la estructura de su boca luego del proceso normal de muda que suelen atravesar.

El hecho es que los estiletes de los tardígrados están compuestos casi de manera exclusiva de aragonita, y de ahí el origen de la hipótesis del biólogo español. Para él, este oso de agua se tragó quizás accidentalmente su propia boca mientras atravesaba su proceso regular de muda.

Si es aragonita, puede provenir de otro animal marino

Tardígrado con materia iridiscente en su interior. Fuente: Rafael Martín-Ledo.

Sin embargo, esta teoría no es apoyada en absoluto por Kazuharu Arakawa, un biólogo molecular de la Universidad de Keio en Japón. Este en cambio propone que de tratarse de aragonita el material en el estómago del tardígrado encontrado, entonces esta podría provenir de los organismos que come.

“El aparato bucal generalmente se expulsa durante la muda, y el aparato bucal tardío no permite el consumo directo de estructuras quitinosas. Están optimizados para perforar el exoesqueleto quitinoso y chupar el fluido corporal”.

Los osos de agua de alimentan de bacterias, algas, criptógamas, rotíferos, nemátodos y otros invertebrados microscópicos. Pero esta teoría aplicaría únicamente en caso de comprobarse que el material es aragonita en verdad, y para ello es necesario que se realicen más investigaciones.

Referencias:

Tuit de Rafael Marine Microfauna. https://twitter.com/rmartinledo/status/1150378689458298882

Tardigrada. https://es.wikipedia.org/wiki/Tardigrada