El gas natural es una mezcla de hidrocarburos livianos de origen natural, conformada principalmente por metano y otros alcanos en menor proporción, junto con dióxido de carbono, nitrógeno, ácido sulfhídrico o helio.

El gas natural ha sido promocionado durante largo tiempo como una alternativa energética mucho más limpia que el carbón. Sin embargo, una investigación publicada recientemente ha relevado que en las principales ciudades de los Estados Unidos existen numerosas fugas que podrían representar un problema grave por contener precisamente metano, un conocido gas de efecto invernadero.

Al quemarse, el metano emite menos dióxido de carbono que los combustibles fósiles como el carbón. Sin embargo, el emitirse directamente a la atmósfera, tiene un efecto de calentamiento docenas de veces más fuerte que el mismo dióxido de carbono.

El metano es el componente principal del gas natural, una de las alternativas energéticas promocionadas como más limpias durante años, muy empleado a nivel doméstico.

Hace poco explicamos que las vacas y los animales rumiantes en general habían sido culpados de aportar muchas emisiones de este gas, y a su vez, colaborar con el calentamiento global, incluso más que la actividad de transporte. Sin embargo, posteriormente se demostró que, a pesar de ser potentes contribuyentes, en realidad se habían exagerado las cantidades.

A nivel mundial, las emisiones anuales de metano provenientes de fuentes naturales y de origen humano suman aproximadamente 550 millones de toneladas.

Ahora bien, este nuevo estudio sugiere que la mayoría de estas fugas provienen de hogares y empresas, y su magnitud es tal que podría representar un problema más grave incluso que las fugas de extracción de combustible fósil a nivel industrial.

Rastreando el etano, encontraron fugas de metano

El aporte de gas metano proveniente de fugas de hogares y empresas en las grandes ciudades es tan significativo como el relacionado con la extracción de combustible a nivel industrial.

El estudio se centró en seis ciudades icónicas de los Estados Unidos: Washington, DC; Baltimore, Maryland; Filadelfia, Pensilvania; la ciudad de Nueva York; Providencia y Boston, y consistió en volar sobre ellas a altitudes de entre 300 y 800 metros y medir las concentraciones de gases como metano, etano, dióxido de carbono y monóxido de carbono, entre otros.

Eric Kort, un científico atmosférico de la Universidad de Michigan en Ann Arbor y coautor de la investigación, señaló que se guiaron por las emisiones de etano para conocer las posibles fuentes de fugas de metano.

Y es que a diferencia del metano, que puede producirse por medios naturales como los eructos y deposiciones de las vacas, por ejemplo, no hay grandes fuentes naturales de etano. Al estar presente en pequeñas cantidades en el gas natural que se utiliza a nivel doméstico y en las empresas, los investigadores detectaron sus fugas y, por consiguiente, las de metano en estos recintos.

Más de 750,000 toneladas de metano provienen de fugas domésticas y de empresas

El resultado fue que las cinco áreas urbanas más grandes incluidas en el estudio, que en conjunto representan cerca del 12 por ciento de la población del país, emiten aproximadamente 890,000 toneladas de metano cada año.

De estas, como mínimo 750,000 toneladas, provienen de fugas de gas natural en los hogares, negocios e infraestructura de distribución de gas, en lugar de fuentes naturales y otras fuentes impulsadas por el hombre, como los rellenos sanitarios.

Según los autores, esta cifra corresponde a más del triple de la cantidad metano emitida por la producción de gas en la formación de esquisto Bakken en el medio oeste de los EE.UU.

Al mismo tiempo, es mucho mayor que las cantidades estimadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que en 2016 sugirió que las emisiones de metano en estas seis ciudades totalizaban en apenas 370,000 toneladas.

La EPA no incluyó el aporte de metano proveniente de las fugas

Es fácil decir que el inventario de la EPA es bajo, pero no es tan fácil decir por qué es bajo“, dijo Kort en su declaración.

Es probable que la gran diferencia entre la estimación de la EPA y la hecha por Kort y sus colegas se deba a que a pesar de que incluyeron fugas del sistema de distribución de gas natural en estos recintos urbanos, no incluyeron las fugas de hogares y negocios. En esta, se encuentran pequeñas bocanadas de metano quemado de forma incompleta en electrodomésticos, como estufas de gas, hornos y calentadores de agua, las cuales, al ser sumadas en las seis ciudades generan una cantidad considerable difícil de omitir.

¿Ocurre lo mismo en otras ciudades de Estados Unidos?

Kort explica que las estimaciones expuestas en su artículo de investigación son difíciles de extrapolar a otras áreas urbanas del país, en parte debido a la edad y diferencias urbanas entre ellas. Algunas ciudades estadounidenses son mucho más jóvenes y, por lo tanto, puede que cuenten con una infraestructura más nueva que las haga menos propensas a fugas de este tipo.

Por el momento, sus hallazgos podrían motivar nuevos estudios que permitan definir de dónde provienen específicamente dichas emisiones: ¿fugas en tuberías, bombas y válvulas; sistemas de tratamiento de agua; equipos en centrales eléctricas alimentadas con gas natural; fugas en viviendas y comercios?

A propósito de ello, Steven Wofsy, un químico atmosférico de la Universidad de Harvard que no participó en la investigación, comentó que no se trata de un fenómeno aislado, y que estos resultados simplemente confirman algo que ya se había planteado en estudios anteriores en Boston y Washington DC, y que parece continuar un proceso de expansión alarmante.

Referencia:

Large fugitive methane emissions from urban centers along the US East Coast. https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1029/2019GL082635