Después de darse cuenta de que los ganadores de un juego de cartas atribuyeron el resultado a la habilidad y los perdedores culparon de su derrota a las reglas, un equipo de científicos de la Universidad de Cornell decidió realizar un experimento.

La idea de los investigadores fue utilizar un juego de cartas amañado para profundizar en las percepciones de la desigualdad.

Otorgando ventaja

La gente ha debatido durante mucho tiempo si el éxito en la vida se debe principalmente al talento o a la suerte. Las encuestas muestran que los que son más ricos son más propensos a decir que se ganaron su éxito.

Independientemente de las condiciones, los participantes ganadores consideraron que el resultado del juego fue justo.

Esta percepción podría ser producto de la vanidad, o bien a que ciertamente estas personas han trabajado más duro y son más conscientes de la forma en que esto ha contribuido a su éxito financiero.

El tema fue explorado mediante la creación de una versión del juego de cartas “Presidente” que casi no involucra habilidades, y en la que la influencia de las condiciones de inicio podía aumentarse o disminuirse.

Para el experimento, los investigadores reclutaron alrededor de 1.000 personas a través de un sitio web, y le ofrecieron a los voluntarios $ 2,50 por participar y un bono de $ 5,00 si ganaban.

Antes de participar en el experimento, a los voluntarios se les enseñó a jugar el juego, en el que un jugador descarta una carta y el segundo jugador debe descartar una carta más alta, o pasar. La primera persona en descartar todas sus cartas gana la ronda.

Aunque el primer jugador tenía una ventaja, el ganador de la primera ronda estaba determinado principalmente por la suerte, sin ninguna habilidad involucrada. Pero al final de cada ronda, los ganadores intercambiaron su mejor carta por la peor carta del perdedor (haciendo que el juego sea más igualitario) o lo contrario, dando al ganador una mayor ventaja. En otros juegos, los ganadores intercambiaron cartas al azar, y en algunas versiones los jugadores intercambiaron dos cartas.

Un resultado “justo”

Al final de su juego, se les preguntó a las personas si había sido justo. Independientemente de las condiciones, los ganadores eran más propensos a decir que sí, incluso cuando los ganadores se beneficiaron de recibir una o dos cartas fuertes de su oponente.

Mediante un juego de cartas amañado, los investigadores exploraron la percepción de la desigualdad.

Durante el experimento, las percepciones de los ganadores sobre la equidad del juego disminuyeron más bruscamente que las de los perdedores a medida que aumentaba su ventaja, lo que indica que las percepciones de los ganadores son más sensibles que los perdedores, aun cuando el sistema estuvo manipulado a su favor.

En un mundo en el que la desigualdad es cada vez más rampante, el estudio aporta información sobre cómo las personas perciben la oportunidad, el fracaso y el éxito. En la vida real, la desigualdad puede operar de manera opaca, lo que dificulta determinar si las personas tienen éxito a través del talento, la habilidad, la suerte o la ventaja.

Si bien los hallazgos del estudio no se pueden generalizar fácilmente a la sociedad, tienen implicaciones potenciales sobre cómo se podría implementar la política pública para combatir la desigualdad.

Referencia: It’s not just how the game is played, it’s whether you win or lose. Science Advances, 2019. https://doi.org/10.1126/sciadv.aau1156