Ilustración: Yoshi Sodeoka. FOTO: Max Whitaker/NYT

Siendo el pionero en productos como su navegador Google Chrome, servicios en la nube y G+ Suite, que han sido herramientas útiles para los usuarios, la compañía de Moutain View apostó desde sus inicios por un modelo de negocio rentable basado en anuncios publicitarios, estos fueron su principal arma de crecimiento.

No obstante, la aplicación y ejecución de este modelo, a la larga, puede resultar contraproducente para la compañía, pues a pesar de los años, ha experimentado bajas significativas que según especialistas, podrían representar la “caída” del gigante.

Un artículo publicado en Life After Google y Hacker Noon, describe en forma detallada cómo los anuncios publicitarios, que, inicialmente fueron la principal estrategia de mercado de Google, se convirtió en su mayor revés.

Chrome, un motor de búsqueda con anuncios publicitarios, una combinación millonaria

En 2008, la compañía de Mountain View lanzó un motor de búsqueda que resultó ser el más utilizado a nivel mundial, contaba con millones de usuarios y una gran cantidad de socios y anunciantes.

Pero lo que muchos no sabían, era que Google contaba con un modelo de negocios de iba mucho más allá de solo realizar búsquedas en la web. Básicamente los usuarios podían buscar lo que quisieran en Google y a cambio la compañía despliega anuncios a diestra y siniestra en cada página que visites.

Para el 2009, el motor de búsqueda de Google se tradujo a 49 idiomas, lo que representó un crecimiento enorme para el navegador y un mayor alcance, que se tradujo en mayores anuncios y como consecuencia, mayores ingresos para la compañía.

A medida que pasaron los años, la compañía de Mountain View continuó creciendo como la espuma, desarrollando servicios como Gmail, Google Maps o Google Earth, que fueron bien recibidos por sus seguidores.

Sin embargo, a medida que Google y su modelo de negocios basado en anuncios segmentados crecía, también surgían herramientas para combatirlos.

Anuncios segmentados vs AdBlockers

El modelo de negocios de Google se centró en anuncios publicitados segmentados, es decir, basados en los acciones y el comportamiento de los usuarios de la web, con el fin de mostrar la publicidad adecuada a la persona adecuada.

Esto, aunque parezca insignificante, quiere decir que Google es capaz de analizar cada movimiento de las personas para obtener mayor posibilidades de obtener sus clicks.

Google desarrolló GoogleAdSense, una herramienta para que los usuarios, administradores de páginas web permitieran la publicación de anuncios en sus blogs. Con solo llenar un pequeño formulario permitían que la compañía de Mountain View desplegara los anuncios publicitarios a cambio de unos cuantos dólares.

Pero posteriormente surgieron herramientas para combatir las prácticas invasivas de Google, los llamados AdBlockers y fue cuando la idea millonaria de la compañía comenzó a decaer.

En 2015, Apple agregó un bloqueador de anuncios en sus dispositivos móviles, reportes señalan que el 75% de los ingresos de Google provenían de los usuarios iOS, por lo que la implementación de esta herramienta representó un golpe bajo para la compañía de Mountain View y la publicidad en línea.

Y esto fue solo el principio, ya que posteriormente la mayoría de los usuarios de computadoras de escritorio y móviles comenzaron a utilizar y AdBlockers con el fin de eliminar estos molestos anuncios, que no solo consumen ancho de banda, ralentizan la carga del navegador, sino que también reducen la autonomía del dispositivo.

El promedio de clics bajó llegó a un 0,06% de los espectadores, y de esos clics, más del 60% fueron accidentales. Esto generó caídas en las ganancias de Google AdSense y aunque Google ideó una forma de saltar los bloqueadores de anuncios, ya era demasiado tarde, los usuarios estaban al tanto de sus estrategias de seguimiento de clicks y en algunos países comenzaron a regular la forma en que se hace publicidad en la web.

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Prácticas antimonopolio

Google está enfrentando demandas por conductas antimonopolio en la Unión Europea desde el 2016, cuando la Comisión Europea acusó a Google de bloquear a terceros forzar a usar AdSense tras haber mostrado publicidades de búsqueda que eran de la competencia de la compañía.

En 2017, el gigante tuvo que pagar una multa de 2,4 millones de euros, y en 2018 pagaron otra multa de 4,34 millones de euros.

Sin embargo, Google continuó adelante con su modelo de negocios y siguieron desarrollando alternativas para generar ganancias a través de anuncios publicitaros en YouTube, así como el rastreo de información de sus usuarios a través de otras herramientas como Google Assistant.

Google y su sistema de rastreo

Cada palabra pronunciada a Google Assistant, cada acción en cualquiera de las numerosas aplicaciones de Google y cada punto de datos sobre cada uno de sus miles de millones de usuarios se almacenó y analizó en nombre de una publicidad más precisa.

Después del escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, surgieron cualquier cantidad de noticias y críticas en torno a la forma en que las tecnológicas manipulan los datos de los usuarios.

Aunque Facebook fue el primero en la lista negra, no se puede descartar a Google, que cuenta de alguna forma la mayor cantidad de información de sus usuarios, no solo a través de clicks o anuncios segmentados, sino a través de sus servicios en la nube, correo eletrónico o Google Assistant.

Google cuenta con herramientas como Google TakeOut y My activity, que permiten descargar la data que almacenan de los usuarios, así como mostrar todas las actividades que realizas en el navegador –aún borrando el historial.

Pero eso no es todo, ya que en 2018, un informe de Associated Press, reveló que Google puede rastrear todos tus movimientos sin tu permiso.

Y aunque Google intentó defenderse, implícitamente terminó reconociendo lo obvio:

Hay varias maneras diferentes en que Google puede usar la ubicación de sus usuarios para mejorar la experiencia de las personas. Eso incluye al Historial de ubicaciones, la actividad web y de aplicaciones; y los servicios de ubicación, a nivel del dispositivo.

Proporcionamos descripciones claras de estas herramientas y controles robustos para que las personas puedan activarlas o desactivarlas; y eliminar sus historiales en cualquier momento. 

Cabe destacar que la compañía no admite que estos datos son usados para publicidad en la web, ni mucho menos la comercialización de los mismos.

Sin embargo, la información no pasa desapercibida y los usuarios ya cuentan con el conocimiento o la curiosidad necesarios para informarse e incluso pensarlo dos veces antes de depositar la información en la web.

Con los escándalos de violación a la privacidad, el pago de millonarias multas y el bloqueo de anuncios, Google dejó de ser el mayor gigante tecnológico y pasó a convertirse en una empresa de tecnología que lucha con los reguladores.

Y aunque aún sigue apostando por exponer los anuncios en su navegador web, Google debería idear otras estrategias lejos de la segmentación de datos, de lo contrario seguirá alejando a sus usuarios que representan su mayor fuente de ingresos, pues es más que claro que actualmente la privacidad a cambio de publicidad no es negociable.

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