El consumo de cigarrillos se ha identificado como una causa de incidencia y mortalidad por cáncer, y representa un importante problema de salud pública en la actualidad. La mayoría de los fumadores inician el consumo de tabaco en la adolescencia e intentan dejar de fumar alrededor de los 30 años (especialmente las mujeres) o después de los 50 años.

Las farmacoterapias, como la terapia de reemplazo de nicotina, y las terapias conductuales han demostrado ser eficaces para ayudar a los fumadores a dejar de fumar. Sin embargo, el atractivo de las ayudas para abandonar el mal hábito es relativamente bajo.

Dejando el mal hábito

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En los últimos años, la popularidad de los cigarrillos electrónicos, también llamados sistemas electrónicos de suministro de nicotina, se ha incrementado notablemente, siendo muy utilizados por fumadores que los consideran menos dañinos que los cigarrillos convencionales y tratan de reducir o dejar su consumo.

Es posible que las personas vuelvan a fumar cigarrillos tradicionales porque vapear no les resulta tan satisfactorio.

Sin embargo, la efectividad de los cigarrillos electrónicos como una ayuda para la reducción y el abandono del hábito de fumar sigue siendo un tema controversial.

Una de las principales preocupaciones con respecto a las consecuencias del uso de los cigarrillos electrónicos, es que podría reducir la motivación de los fumadores para dejar de fumar al proporcionar una señal para la recaída del hábito de fumar.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado por investigadores de afiliados a varias instituciones francesas, ha encontrado evidencia que sugiere que el uso de cigarrillos electrónicos, popularmente llamado vapeo, puede usarse como una forma de reducir el consumo de cigarrillos, pero también puede llevar a una recaída.

Por lo tanto, paradójicamente, los usuarios de cigarrillos electrónicos pueden necesitar un mayor número de intentos para dejar de fumar con éxito.

Mayor probabilidad de recaer

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores realizaron un seguimiento de los hábitos de fumar de 5.400 fumadores a lo largo de casi dos años. La muestra estudiada incluyó tanto fumadores como vapeadores. En complemento, el equipo también incorporó a más de 2.000 personas que se consideraban ex fumadoras, la mayoría de las cuales eran usuarios de cigarrillos electrónicos.

Al considerarlos menos dañinos, muchos fumadores encuentran en los cigarrillos electrónicos una alternativa para tratar de reducir o dejar de fumar cigarrillos convencionales.

El equipo evidenció una asociación entre el vapeo regular y una disminución significativa en el consumo de cigarrillos, pero también observó que aquellos usuarios que dejaron de fumar cambiando a cigarrillos electrónicos tenían más probabilidades de volver a fumar cigarrillos que aquellos que habían dejado de fumar por completo, al menos dentro del plazo de dos años del estudio.

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Los autores del estudio reconocen que no encontraron pruebas que expliquen por qué el vapeo aumenta el riesgo de recaída, pero sugieren que es posible que las personas vuelvan a fumar cigarrillos tradicionales porque vapear no les resulta tan satisfactorio.

Sobre la base de sus hallazgos, los investigadores indican que el vapeo puede ser una técnica efectiva para dejar de fumar, pero advierten que se pueden necesitar otras herramientas para prevenir la recaída.

Referencia: Association Between Electronic Cigarette Use and Smoking Reduction in France. JAMA Internal Medicine, 2019. http://dx.doi.org/10.1001/jamainternmed.2019.1483

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