FOTO:EFPL

Un grupo de científicos del Instituto Federal de Tecnología de Suiza (EPFL), desarrollaron un microscopio que implementa una tecnología capaz de ver células vivas sin manipularlas.

Este poderoso microscopio es el primero en ver las células vivas en 3D sin manipularlas. El CX-A, puede ver hasta los orgánulos de células vivas con resolución de menos de 200 nanómetros.

Anteriormente, o tradicionalmente, el análisis de células vivas se realizaba con una muestra de células preparadas con anticipación que debían pasar por un proceso adicional tiñiéndolos para poder visualizarlos.

Pero ahora no será necesario, puesto que el microscopio 3D CX-A, funciona de forma similar a la máquina de resonancia magnética para células.

El equipo hace capturas de todos los ángulos de las células, que luego unifica en una imagen en tres dimensiones.

El cuerpo humano contiene 210 tipos de células que difieren en su estructura, su envoltura celular y su morfología.

Nuestros microscopios pueden distinguir entre todas estas partes celulares.

La celda está iluminada por un láser giratorio que genera una imagen en holograma de la celda de una manera no invasiva.

Igual que con las máquinas de resonancia, podrán seleccionar la frecuencia con la que se deben tomar las imágenes, la máquina realiza el proceso el tiempo necesario.

“Esto podría usarse para la investigación sobre cómo funcionan los procesos biológicos, cómo interactúan los orgánulos y cómo las mitocondrias forman redes complejas”, dice la EPFL.

La compañía suiza Nanolive, es la encargada de presentar el microscopio automatizado, que cuenta con resolución tres veces mayor que los microscopios actuales.

De esta manera los científicos podrán analizar las células vivas sin dañarlas y en el menor tiempo posible, evitando largos procesos de preparación.

La compañía NanoLive surgió en 2013 con el fin de promover la tecnología a raíz de la investigación en el laboratorio EFPL. La empresa utiliza la estrategia de comercialización de crowfunding para sus proyectos.

No es la primera vez que surgen microscopios que puedan ver más allá del límite, en 2009 un grupo de investigadores de la Universidad de Washington, presentaron CELL-T, un microscopio capaz de detectar el cáncer con mayor precisión que un microscopio o procedimiento convencional.