La demencia y la pérdida de audición son afecciones neurológicas altamente prevalentes en los adultos mayores, cada una de las cuales tiene un impacto considerable en la calidad de vida. Una creciente bibliografía sugiere que estas dos condiciones están interrelacionadas, y que la pérdida de audición puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de demencia en adultos mayores.

En este sentido, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, encontró que las personas que usaban audífonos para problemas de audición relacionados con la edad mantenían mejores funciones cognitivas, en comparación a aquellos con audición similar que no los usaban.

Asociación demostrada

Aunque varios estudios epidemiológicos han demostrado esta asociación, el vínculo causal de cómo la pérdida de audición aumenta el riesgo de desarrollar demencia no se conoce bien.

Contar con una mejor comprensión de la conexión entre la pérdida auditiva y la demencia podría ayudar a desarrollar intervenciones que preserven la función cognitiva.

Se han identificado varios medios posibles. Una línea de pensamiento se basa en el impacto de la pérdida auditiva en el procesamiento cortical. La pérdida de audición aumenta la carga cognitiva, desviando los recursos cognitivos al procesamiento auditivo a expensas de otros procesos cognitivos como la memoria de trabajo.

Otra hipótesis es que la pérdida de audición conduce al aislamiento social, que se ha demostrado es un factor que contribuye a la demencia. La tercera explicación es que existe una causa común para ambas enfermedades y que la pérdida de audición es la manifestación temprana de la patología subyacente. También es posible que estos mecanismos propuestos no se excluyan mutuamente y que la disminución en una vía afecte a la otra en consecuencia.

Contar con una mejor comprensión de la etiología detrás de la conexión entre la pérdida auditiva y la demencia podría ayudar al desarrollo de intervenciones que preserven la función cognitiva en pacientes con pérdida auditiva. De esta manera, la pérdida de audición podría servir como un posible factor de riesgo modificable.

Resultados alentadores

Con esto en mente, el equipo de investigación examinó a 25.000 personas que tenían 50 años o más. Los sujetos se dividieron en dos grupos, uno formado por personas que usaban audífonos y  otro que no lo hacía. Ambos grupos realizaron pruebas cognitivas anuales durante dos años.

La demencia y la pérdida de audición son afecciones neurológicas altamente prevalentes en los adultos mayores.

Los resultados de las pruebas revelaron que los sujetos del grupo que usaba audífonos se desempeñaban mejor en las tareas que evaluaban la memoria operativa y los aspectos de la atención, así como tiempos de reacción más rápidos.

Los autores calificaron estos hallazgos como “emocionantes” y sugirieron que asegurarse de que las personas usaran audífonos en su vida posterior podría tener un gran impacto en el retraso de la demencia en miles de personas mayores.

En referencia a los hallazgos, la doctora Jana Voigt, jefa de investigación del Alzheimer’s Research UK, puntualizó:

“Este es un resultado que deberá probarse más a fondo en ensayos clínicos, y si se demuestra que funciona, alentar a las personas a usar audífonos podría ser una forma simple pero efectiva de reducir el riesgo de demencia”. 

Referencia: Wearing hearing aid may help protect brain in later life. University of Exeter, 2019. https://bit.ly/2NXyuFP